Cuando se revuelve el agua, cualquier ajolote es bagre
Cuando se revuelve el agua, cualquier ajolote es bagre
Significado
Afirma que en tiempos de confusión hasta lo más insignificante es apreciado como si fuera valioso. La imagen es muy mexicana: cuando el agua se revuelve, el ajolote —anfibio oscuro y humilde, pariente cercano de la salamandra— se confunde con el bagre, pez de carne estimada. La revolución del agua borra las jerarquías reales entre las criaturas y eleva a quien no lo merece.
La forma es la de un refrán exclamativo que acumula una observación (las cosas andan revueltas) y una consecuencia inevitable (cualquiera pasa por alguien). Tiene el mismo sentido paremiológico que «Cuando hace aire hasta la basura sube», sólo que adaptado a la fauna acuática del centro de México: en lugar de viento y polvo, agua turbia y peces.
Origen
Es un refrán mexicano del siglo XX, registrado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y por paremiólogos del Colegio de México. La palabra ajolote proviene del náhuatl āxōlōtl, «monstruo acuático» o «espiritualmente doble», y designa al anfibio endémico de los lagos del Valle de México que, por sus branquias externas y su aspecto de renacuajo adulto, fue confundido durante siglos con un pez primitivo. El bagre, en cambio, es pez de río muy apreciado en la cocina mexicana por su carne firme y su sabor.
El refrán es producto del cruce entre la fauna local y una observación social: cuando la política o la vida pública se «revuelven» (crisis, cambios de gobierno, levantamientos), gente de poco valer se presenta como si tuviera la autoridad del bagre. Esa metáfora acuática da al dicho una raíz netamente mexicana.
Cuándo se usa
Es un refrán de crítica social y de observación política. Se usa cuando una situación confusa favorece a personas sin mérito, o cuando alguien de poca monta se infla ante el ojo público. Funciona muy bien en conversaciones coloquiales, en columnas de opinión y en comentarios sobre ascensos inexplicables en el trabajo o en la política. No conviene usarlo en contextos solemnes ni delante de las personas aludidas.
Ejemplo
—¿Viste que nombraron a don Chon director de la oficina? Si el otro día no sabía ni dónde quedaba. —Pues sí, ya sabes: cuando se revuelve el agua, cualquier ajolote es bagre.
Curiosidad lingüística
El juego entre ajolote y bagre sólo funciona en México. Fuera del país, la metáfora resulta ininteligible, porque ni el ajolote ni la cocina del bagre forman parte de la cultura paremiológica castellana. Es un refrán endémico, de raíz biológica local, y por tanto de traducción imposible sin perder la fuerza. Su valor reside, justamente, en saber de qué se está hablando.
Variantes
- «Cuando se revuelve el agua, hasta el ajolote parece bagre» (apertura temporal más explícita).
- «Agua revuelta, ganancia de pescadores» (paralelo castellano con giro favorable).
- «Cuando el agua se enturbia, todo se confunde» (pariente genérico).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).