De que tocan a llover, no hay más que abrir el paraguas
De que tocan a llover, no hay más que abrir el paraguas
Significado
Expresa una resignación estoica ante lo inevitable: cuando las señales del destino anuncian una calamidad, no queda otra que prepararse para recibirla, sin intentar detenerla. La forma es la de un refrán de pronóstico: enuncia el hecho futuro («van a llover calamidades») y la respuesta práctica que conviene («abre el paraguas»).
Pertenece a una familia muy mexicana de refranes que arrancan con la fórmula «de que Dios dice X…» y que asumen un orden providencial del mundo al que el ser humano sólo puede amoldarse. La imagen del paraguas —objeto asociado a la lluvia fina y constante, no al aguacero torrencial— sugiere males medianos, llevaderos, que se sortean con prudencia más que con coraje.
Sirve, en la conversación, para cerrar discusiones inútiles: cuando alguien insiste en que se puede evitar lo que ya viene, el refrán le recuerda que el primer paso de la prudencia es aceptar la evidencia.
Origen
Es un refrán mexicano de tradición oral, documentado en refraneros del siglo XX. No tiene autor conocido: pertenece al caudal de dichos que las comunidades rurales y urbanas han ido puliendo a lo largo de generaciones, hasta dejarlo en la forma escueta que hoy conocemos.
Su tono tiene parentesco con otros refranes de la misma estructura: «De que dicen “ya se acabaron los fríos”, tápate bien las espaldas», «De que Dios dice “a dar”, hasta las árganas presta». Todos comparten la convicción de que existen señales precursoras de los acontecimientos y de que saber leerlas es una forma de sabiduría.
Cuándo se usa
Es un refrán de aceptación práctica, no de derrotismo. Se usa cuando ya es inútil luchar contra lo que viene —un ajuste laboral, una crisis económica, una noticia adversa— y conviene mejor prepararse que lamentarse. No se aplica a males evitables: para esos, el refrán adecuado sería «Más vale prevenir que lamentar».
Ejemplo
—Vendrán recortes en la planta, ya se oyen los rumores. —Pues sí, amigo. De que tocan a llover, no hay más que abrir el paraguas: mejor vamos actualizando el currículum desde ahora.
Curiosidad lingüística
La fórmula «de que…» seguida de un verbo en presente marca en el español de México el umbral de un acontecimiento que está por cumplirse. Es un giro propio del habla norteña y del altiplano, distinto al castellano peninsular, donde la misma idea se construye con «en cuanto…» o «cuando…».
Variantes
- «De que dicen “va a llover”, saca el paraguas» (forma más moderna, menos eufemística).
- «De que el perro tiene rabia, hasta que lo matan a palos» (pariente estructural, mismo esquema «de que X… Y»).
- «De que Dios dice “a fregar”, del cielo caen escobetas» (versión más rústica, del mismo tronco proverbial).
Fuente
Redacción original.