El calenturiento anhela por el agua
El calenturiento anhela por el agua
Significado
En sentido literal, enuncia una observación médica elemental: quien tiene calentura (fiebre) siente una sed intensa y un deseo desmedido de agua, hasta el punto de que el agua se vuelve su única obsesión. La fiebre reseca, acalora, y el cuerpo la combate pidiendo líquido.
En su uso paremiológico, el refrán da pie a una interpretación desplazada, de tipo sexual: el calenturiento que anhela el agua se ha leido, en clave popular, como figura del deseo arrebatado que busca alivio a cualquier precio. Esa lectura, grosera o festiva según el contexto, explica la incomodidad que el refrán provoca en oyentes modernos y la razón por la que los hablantes de más edad suelen citarlo entre comillas, como cosa añeja.
La forma del enunciado es la de un refrán observacional: describe un fenómeno y deja al oyente extraer la moraleja. Esa apertura interpretativa es la que ha permitido sus dos lecturas, la médica y la erótica, mantenidas ambas en el caudal popular.
Origen
Es un refrán mexicano de tradición oral, documentado en refraneros del siglo XX. Su pertenencia a la categoría de Refranes del Agua es discutible, y muchos paremiólogos lo clasifican mejor como refrán médico o refrán de doble sentido. El hecho de que aparezca agrupado con refranes del agua se debe a que el agua es el símbolo central del enunciado, no a que verse sobre el líquido mismo.
La observación clínica de fondo es tan vieja como la medicina popular: la sed del febril es un síntoma reconocido en todas las tradiciones. El refrán lo fija en una fórmula breve, apta para repetirse al lado del enfermo, en la casa, en la cocina, en la madrugada.
Cuándo se usa
Es un refrán poco usado en la conversación contemporánea, y cuando aparece lo hace en registros festivos, irónicos o voluntariamente arcaizantes. Se le cita, sobre todo, para subrayar el deseo ardiente e irrefrenable, casi siempre con carga sexual, en un tono que la urbanidad actual consideraría crudo. No es adecuado en contextos formales ni en conversaciones donde haya menores delante.
Ejemplo
—Dicen que, después del viudo, lo más difícil de consolar es al que se ha quedado con ganas. El calenturiento anhela por el agua, y eso no se lo quita nadie.
Curiosidad lingüística
La palabra «calenturiento» tiene en el español de México una doble valencia que el castellano peninsular ha perdido: aquí conserva tanto el sentido médico (febril, que tiene calor) como el sentido erótico (ardoroso, libidinoso). Esa ambivalencia es la que sostiene el doble registro del refrán: es el mismo anhelo, leído en clave clínica o en clave de deseo.
Variantes
- «El febril pide agua, el enamorado pide aire» (pariente conceptual, con cambio de elemento).
- «Calentura y sed, par de la mano van» (forma sinónima, de uso rural).
- «Quien tiene la calentura, no piensa más que en agua fresca» (versión glosada, con final rimado).
Fuente
Redacción original.