El pulquero que lo entiende, más agua que pulque vende
El pulquero que lo entiende, más agua que pulque vende
Significado
Es un refrán de ingenio pulquero que, en forma sentenciosa, denuncia un truco de oficio: el pulquero astuto rebaja el pulque con agua para obtener más litros y más ganancia, sin que el cliente lo note. La fórmula «que lo entiende» funciona como clave: el que conoce el oficio, sabe que ése es el camino del dinero fácil.
La observación no se queda en la denuncia moral: el refrán también explica una práctica de las haciendas pulqueras, donde el aguado era una operación corriente, apenas disimulada, y donde los compradores avezados sabían que un pulque «bien aguado» era la norma más que la excepción.
La forma es la de una sentencia gremial, con un toque de complicidad: no condena al pulquero, lo describe. Esa ambigüedad moral —entre la crítica al fraude y la sonrisa ante el ingenio— es típica del refranero mexicano, que suele absolver al que es vivo sin dejar de reconocer que es vivo.
Origen
Es un refrán mexicano de raigambre claramente pulquera: pertenece al mundo de las haciendas de la Meseta Central (Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Estado de México) donde se producía el aguamiel y se fermentaba el pulque. La práctica del aguado, documentada desde el siglo XVIII, fue una de las causas del descrédito de la bebida a finales del XIX y principios del XX.
El pulque (del náhuatl octli) es una de las bebidas fermentadas más antiguas de Mesoamérica. Su producción exige gran cantidad de agua desde el inicio —para diluir el aguamiel antes de fermentarlo— y la tentación de añadir más agua de la estrictamente necesaria fue, durante siglos, la mejor forma de estirar la ganancia de una hacienda. El refrán condensa, en una sola línea, ese conocimiento gremial.
Cuándo se usa
Es un refrán poco usado en la conversación contemporánea, pero conservado en la memoria del centro de México. Se le cita, en general, para describir a quien engaña con ingenio más que con violencia: un comerciante, un político, un vecino. Funciona como elogio ambiguo y como advertencia: en cualquier trato, el que «lo entiende» lleva las de ganar.
Ejemplo
—Pues mire, el señor ése de la taquería, que de tanto en tanto le pone un poco más de agua al recalentado, y nadie se queja. —Ni modo, hijo, ése sí sabe. El pulquero que lo entiende, más agua que pulque vende. Y eso, aquí y en China.
Curiosidad lingüística
La palabra «pulque» convive en este refrán con «agua» como pares opuestos: lo valioso y lo diluido, lo artesanal y lo fraudulento, el nombre del producto y el nombre del recorte. Esa contraposición, además de comercial, es moral: el pulquero que aguaba era visto con sorna, no con escándalo. El refranero mexicano, en su rama más cruda, prefiere el humor a la censura.
Variantes
- «El pulquero que lo entiende, más agua que vino vende» (variante documentada, con cambio del producto final).
- «El carnicero que lo entiende, más hueso que carne vende» (pariente estructural, con cambio de oficio).
- «Vende más el que aguó, que el que no se animó» (pariente conceptual, sin anclaje pulquero).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).