En cada tierra su uso
En cada tierra su uso
Significado
Es un refrán de tolerancia y de diversidad del refranero castellano, y postula que cada lugar tiene sus costumbres y que respetarlas es un deber del viajero, del huésped, del visitante. La fórmula es una profecía de adaptación: no se trata de aprobar o censurar lo que se ve en una tierra ajena, sino de aceptar que las prácticas locales son las que regulan la vida en ese lugar, y de ajustar la conducta propia a ellas.
Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano dentro de la categoría «Refranes de Tradiciones», y destaca que el refrán está en plena vigencia y se pronuncia con frecuencia en la conversación familiar y en la crónica de viajes. La forma es, además, una de las más breves y elegantes del refranero: cinco palabras, una verdad universal.
La estructura es la de un enunciado distributivo —«en cada tierra, su uso»— donde la palabra «uso» designa la costumbre consolidada que cada comunidad adopta y respeta. El plural implícito en «cada tierra» y la singularidad del «uso» en cada una de ellas producen un efecto de variedad ordenada: hay muchas tierras y muchos usos, y cada uso corresponde a su tierra.
En el uso mexicano, el refrán se aplica a tres figuras recurrentes:
- Al viajero que se queja de las costumbres del lugar que visita.
- Al inmigrante que pretende imponer las costumbres de su tierra.
- Al político que diseña políticas públicas sin tomar en cuenta la diversidad regional del país.
Origen
Es un refrán castellano de ascendencia medieval, con raíces en la literatura de viajes y en la crónica colonial. La fórmula «En cada tierra, su uso» aparece en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita (s. XIV), en el Crónica de Indias y, más tarde, en los manuales de urbanidad de la Edad Moderna. En el refranero castellano, la forma actual se documenta en Correas (1627) y se consagra en Sbarbi (1922).
Su paralelo inglés es «When in Rome, do as the Romans do» (cuando estés en Roma, haz lo que hacen los romanos), documentado desde el siglo XIV y atribuido a san Agustín (Carta a Januario, 395 d. C.). La versión castellana es más escueta y más elegante: cinco palabras frente a ocho, sin verbo explícito, con una musicalidad que el proverbio inglés no tiene. El resultado es una pareja de fonemas admirable: «tierra / uso» forman una rima imperfecta (/e/ y /o/) que el oído registra como asociativa, no como idéntica, y eso le da al refrán una gravedad muy del gusto del refranero castellano.
En México se documenta en el Refranero multilingüe del CVC y en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, con la nota de uso: «plena vigencia». La frase se ha incorporado a la cultura popular, a la literatura, a la crónica de viajes y a la política. En un país tan diverso como México, donde la diversidad cultural de los pueblos originarios y de las regiones es un patrimonio constitucional, el refrán cobra una vigencia especial como principio de respeto a la pluralidad.
Cuándo se usa
Es un refrán de tolerancia y de adaptación, dirigido a quien critique las costumbres ajenas sin ton ni son. Funciona muy bien en la conversación de viajes, en la sobremesa familiar, en la crónica periodística, en la reflexión sobre la diversidad cultural. Funciona también, en clave irónica, para cerrar una discusión en la que alguien pretende tener la última palabra sobre cómo se hacen las cosas en cada lugar.
No es un refrán para usar en presencia de quien se ha visto agraviado por una costumbre local opresiva: hay costumbres que merecen crítica, y el refrán no debe usarse para silenciar la denuncia. Se usa mejor como principio de respeto a la diversidad, no como excusa para la inacción ante las injusticias.
Ejemplo
—En este pueblo se saludan con un beso en la mejilla, hasta los hombres. —Pues ya sabes, en cada tierra su uso. Cuando estés aquí, haz lo mismo y no pongas mala cara.
Curiosidad lingüística
La estructura «en cada X, su Y» es uno de los moldes distributivos del refranero castellano, y aparece en decenas de refranes que enuncian verdades de aplicación universal: «En cada casa, su modo», «En cada pueblo, su fiesta», «En cada oficio, su riesgo». La fórmula tiene la ventaja de nombrar dos elementos (X e Y) y de vincularlos por simple yuxtaposición, sin verbo explícito, lo que produce un efecto de evidencia que el oyente acepta sin necesidad de justificación.
Variantes
- «When in Rome, do as the Romans do» (forma inglesa, san Agustín, 395 d. C.).
- «A donde fueres, haz lo que vieres» (pariente conceptual, sin la misma musicalidad).
- «En cada casa, su modo» (pariente conceptual, ámbito doméstico).
Fuente
- CVC (Instituto Cervantes). Refranero multilingüe.
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).