En cuaco moro, ni pases agua ni esperes toro

En cuaco moro, ni pases agua ni esperes toro

En cuaco moro, ni pases agua ni esperes toro

Significado

Es un refrán ranchero y ecuestre que, en forma de consejo práctico, advierte sobre las limitaciones del cuaco moro, es decir, del caballo de capa blanca azulada con manchas brunas, conocido también como tordillo moro. La fórmula es negativa y doble: con un cuaco de esa pinta, ni conviene hacerlo pasar al agua (un vado, un río, una presa) ni conviene esperar de él un comportamiento brioso ante un toro.

El saber condensado es de manejo equino: en la cultura charra, las pintas del caballo se asocian a temperamentos y aptitudes, y el cuaco moro tiene fama de asustadizo y poco confiable en los dos momentos críticos —el agua profunda y la presencia del toro—. Eso no es una verdad zoológica, sino una creencia tradicional del campo mexicano, que el refrán fija como si fuera un hecho de experiencia.

La forma es la de un refrán de prohibiciónni… ni…»): dos alertas encadenadas, construidas con rima consonante entre la cesura y el cierre del segundo hemistiquio, lo que le da un aire de mandato de caballeriza.

Origen

Es un refrán mexicano de la cultura charra y vaquera, propio del altiplano central. Su transmisión ha sido oral, y figura en diccionarios de mejicanismos y refraneros del siglo XX. La atribución a Santamaría, recogida en su Diccionario de mejicanismos, es la que más circula: «cuaco moro: blanco azulado con manchas brunas».

La palabra cuaco viene del latín caballus y designa, en el habla coloquial y rural, al caballo de trabajo, sin la solemnidad de caballo ni la rusticidad de penco. La expresión «cuaco moro» es la suma de ese coloquialismo y un adjetivo de capa (moro: pelaje oscuro con reflejos). El refrán junta vocabulario de cuadra con humor ranchero, y de ahí su tono desenfadado.

Cuándo se usa

Es un refrán de uso restringido, propio de la gente de a caballo: charros, jinetes, caballerangos, aficionados a la charrería y a los jaripeos. En la ciudad ha perdido vigencia y los hablantes más jóvenes no lo reconocerían. Se le cita, sobre todo, como advertencia ante una compra de caballo o como comentario de burlas sobre un animal de pinta complicada. Su pertenencia a Refranes del Agua es tangencial: el agua aparece como una de las dos pruebas que el cuaco moro no pasa, no como tema central.

Ejemplo

—Don Goyo, ¿y este cuaco moro que me quieren vender? Dicen que es bueno para el trabajo. —Mira, hijo, en cuaco moro ni pases agua ni esperes toro. Búscale otra pinta, que ése no te va a servir.

Curiosidad lingüística

El refrán es un caso interesante de refrán con valor taxonómico: describe un tipo de animal a partir de su comportamiento, no de su aspecto. En la charrería, la clasificación de los caballos por capa y temperamento es una herencia de los libros de albeitería del siglo XVI, y este proverbio es la versión oral, memorizada y festiva, de ese saber libresco.

Variantes

Fuente

En cuaco moro, ni pases agua ni esperes toro
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Categorías: E, Refranes del Agua · 3 de abril de 2021

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Referencias