En las horas de trabajo, los amigos al carajo

En las horas de trabajo, los amigos al carajo

En las horas de trabajo, los amigos al carajo

Significado

Es un refrán laboral y crudo del refranero mexicano, y postula que durante las horas de trabajo no hay amigos, no hay compadrazgos, no hay lazos afectivos que valgan: lo único que cuenta es la productividad, la eficiencia y el resultado. La fórmula es, en el fondo, una declaración de realismo laboral: la amistad se cultiva en las horas de ocio, no en las horas en que se gana el pan. Quien pretenda ser buen amigo en horario de oficina, no es buen trabajador ni buen amigo.

Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano dentro de la categoría «Refranes de Trabajo», y destaca que el refrán es uno de los más directos y sin remilgos del refranero laboral mexicano. La elección de la palabra «carajo» —de origen probablemente portugués y documentada en español desde el siglo XVI— no es gratuita: el vocablo es uno de los más enérgicos del habla popular, y su presencia en el refrán le da un tono de descarga y de franqueza que las versiones más pulidas no tienen.

La estructura es la de un enunciado disyuntivo implícito: «los amigos, al carajo» no es tanto una expresión de rechazo al amigo cuanto una orden de ubicarse: en horas de trabajo, el amigo debe estar en su lugar, no estorbando la faena. La fórmula, además, establece una separación tajante entre los tiempos de trabajo y los tiempos de amistad, y al hacerlo fija una ética del desempeño que el refranero celebra.

En el uso mexicano, el refrán se aplica a tres figuras recurrentes:

Origen

Es un refrán mexicano del acervo popular, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y archivado en la Academia Mexicana de la Lengua dentro de la categoría «Refranes de Trabajo». Su procedencia se sitúa en la cultura fabril y oficinista del siglo XX, cuando la disciplina del trabajo asalariado se volvió un tema central de la vida urbana. Pérez Martínez no precisa un autor, pero relaciona el refrán con la tradición del taller y de la oficina pública mexicanas, donde la distinción entre el «amigo» y el «compañero de trabajo» se volvió un criterio de organización.

Su paralelo castellano más directo es «En la tienda, no hay amigos» y «El negocio, primero», recogidos en Correas (1627) y Sbarbi (1922). La versión mexicana es, sin embargo, mucho más enérgica y directa que sus paralelos europeos, y la palabra «carajo» le da un tono de descarga que el castellano peninsular no se permite. Esa decisión léxica es la que vuelve al refrán mexicano y propio: un equivalente peninsular tendría que usar un eufemismo o un circunloquio, y perdería la fuerza de la sentencia.

La forma del refrán —breve, rimada en su segunda parte («-abajo / -ajo») y rematada por un taco— es uno de los hallazgos del refranero mexicano del XX: un saber ético, dicho con la voz de la calle, sin perder la musicalidad que vuelve a la frase memorable.

Cuándo se usa

Es un refrán laboral y de descarga, dirigido a quien mezcle amistad con trabajo. Funciona muy bien en la conversación de la oficina, en la sobremesa de los trabajadores, en la reflexión sobre la disciplina laboral, en la crítica al compadrazgo en las instituciones. Funciona también, en clave irónica, para recordar a un amigo que la amistad tiene horarios.

No es un refrán para usar en presencia de quien se sienta ofendido por su crudeza, ni en contextos formales donde un taco pueda leerse como falta de educación. Se usa mejor en conversación directa entre colegas, no en correspondencia oficial ni en discursos públicos.

Ejemplo

—Compadre, ¿me regalas una horita de tu tiempo? Tengo que contarte algo. —Ahora no, hermano, en las horas de trabajo, los amigos al carajo. A la hora de la comida te cuento con calma. Ahora estoy con esto.

Curiosidad lingüística

La estructura «en las horas de X, los Y al carajo» es uno de los moldes de disyunción temporal del refranero mexicano, y la elección del taco «carajo» no es gratuita: en el refranero popular, las palabras malsonantes no son meros tacos, son núcleos de intensidad. Decir «al carajo» en lugar de «a un lado» o «en su lugar» produce un efecto de descarga que las formas neutras no logran. Es la carga emocional de la palabra la que vuelve al refrán inolvidable y decisivo.

Variantes

Fuente

En las horas de trabajo, los amigos al carajo
Comparte la imagen del refrán: En las horas de trabajo, los amigos al carajo
Categorías: E, Refranes de Trabajo · 15 de abril de 2021

Otros Refranes de Refranes de Trabajo

Referencias