Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua bebe
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua bebe
Significado
Es un refrán constatativo y resignado: enuncia, sin más, que hay temporadas buenas y temporadas malas, y que nadie está a salvo del contraste. El pato, animal de agua, a veces nada a sus anchas; otras veces, ni agua bebe. La observación es elemental, casi tautológica, y por eso mismo sirve de vehículo para una reflexión mayor: la vida es alternancia.
La fórmula «hay veces que… y hay otras que…» es uno de los patrones sintácticos más repetidos del refranero mexicano. Aparece en decenas de dichos que comparten la estructura: «Hay veces que la mula es mansa, y hay veces que ni el Diablo la aguanta», «Hay veces que el muerto sale al corral y hay otras que ni en el camposanto lo aguantan». El patrón nombra, con resignación festiva, la variabilidad de las circunstancias.
Su uso es, sobre todo, de comentario: se le suelta al paso, después de un incidente favorable o desfavorable, para recordarle al interlocutor que ni lo uno ni lo otro es definitivo. Esa función de amortiguador de la euforia y del desaliento es lo que mantiene vivo al refrán.
Origen
Es un refrán mexicano de tradición oral, con raíces rurales. La forma ha sido recogida en al menos cuatro variantes en refraneros y ficheros orales, según la fuente académica:
- «Hay veces que el pato nada, y veces que ni agua bebe» (forma documentada, ficheros F. 66 y F. 90).
- «Hay veces que nada el pato, y hay veces que ni agua bebe» (forma documentada, fichero F. 12).
- «Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua bebe» (forma documentada, fichero F. 126).
Esas cuatro versiones, con pequeñas diferencias de orden de palabras, indican que el refrán ha circulado en estado de variante abierta durante generaciones, sin que ninguna de las formas se haya impuesto como canónica. Esa ductilidad es propia de los refranes más vivos, que admiten reordenamientos sin perder el fondo.
Cuándo se usa
Es un refrán de conversación cotidiana, ideal para amortiguar entusiasmos o frustraciones: «nos fue mal este mes, pero hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua bebe». Funciona como recordatorio de la variabilidad sin caer en pesimismo ni en conformismo. No se usa en contextos formales ni en decisiones importantes: es un dicho de sobremesa, de tertulia, de plaza pública.
Ejemplo
—Don Chepe, ¿cómo va el negocio de la lechería? Porque el mes pasado me dijo que andaba mal, ¿ya se compuso? —Pues mire, hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua bebe. Este mes vamos un poco mejor, pero no me fío.
Curiosidad lingüística
El juego argumentativo del refrán está en la contraposición elidida: en el segundo hemistiquio, el hablante prescinde de la palabra «veces», que sería la paralela a la primera. La construcción «hay otras que…» deja al oyente completar el esquema, y ese vacío es el que produce la cadencia. Es un caso nítido de economía elíptica al servicio del ritmo.
Variantes
- «Hay veces que el pato nada, y veces que ni agua bebe» (variante más antigua, ficheros orales F. 66 y F. 90).
- «Dicen que el pato nada, y a veces ni agua bebe» (variante con apertura «dicen que…»).
- «Hay veces que sí y hay veces que no» (pariente estructural, sin anclaje zoológico).
- «A veces el pato nada, y a veces ni agua bebe» (variante con adverbio en lugar de construcción «hay veces»).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).