Lo que la loba hace, al lobo le place
Lo que la loba hace, al lobo le place
Significado
Recuerda que las personas de la misma calaña se entienden con facilidad, y que lo que una hace, el otro aprueba. La loba y el lobo comparten la misma lógica, las mismas inclinaciones, el mismo modo de cazar, y por eso lo que la una emprende, al otro le parece bien. El refrán se aplica, sobre todo, a las asociaciones de malhechores: cuando dos personas ruines se ponen de acuerdo, el resultado suele ser dañino para un tercero.
Hay, sin embargo, una lectura más neutra: en la vida cotidiana, las parejas de toda la vida —esposos, compadres, socios— suelen coincidir en casi todo, y eso que para uno es razonable, para el otro también lo es. La loba y el lobo del refrán son el arquetipo de la complicidad automática, de la alianza que no necesita negociación.
En la conversación actual se usa, sobre todo, en:
- Crítica política y periodística, para describir pactos de conveniencia.
- Sobre mes a familiar, para comentar la alianza de dos personas deshonestas.
- Análisis de figuras públicas, donde se aplica a quienes se cubren mutuamente las irregularidades.
Su tono es irónico y duro, sin asomo de ternura.
Origen
Es un refrán castellano de raíz antigua. La figura del lobo como animal traicionero y voraz está documentada en la literatura sapiencial desde la Edad Media, y su apareamiento con la loba en paremias se reitera en los refraneros de los siglos XVI y XVII. Gonzalo Correas lo recoge en su Refranero (1627) bajo la forma «Lo que la loba hace, al lobo le place», y Luis Junceda lo cita en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1998).
En la tradición mexicana, la Academia lo incluye en la categoría de Refranes de Acuerdo y lo califica de en desuso en la conversación pública, aunque plenamente reconocible. Su pervivencia se debe a la fuerza de la imagen y a su utilidad para describir pactos oscuros entre personas que se entienden sin hablarse.
Cuándo se usa
Es un refrán en desuso en la conversación coloquial, pero vigente en:
- Crónica política y de opinión, donde se aplica a pactos entre funcionarios deshonestos, a colusiones empresariales, a connivencias en el deporte o en la farándula.
- Sobre mes a y tertulias, donde se cita para burlarse de un acuerdo sospechoso.
- Análisis de la cultura popular, donde se usa para describir la alianza entre dos figuras del crimen o de la política.
Su tono es despectivo e irónico, y su uso casi siempre lleva una carga de sospecha.
Ejemplo
El columnista, al comentar la aprobación simultánea de dos funcionarios a un contrato sospechoso, escribió: «Lo que la loba hace, al lobo le place. Los dos sellaron la operación en una misma mañana, sin que se notara la costura».
Curiosidad lingüística
El refrán apela a una de las figuras más antiguas del bestiario europeo: la pareja de lobos como modelo de alianza instintiva. En la literatura medieval castellana, los lobos son casi siempre animales negativos: traicioneros, cobardes, sanguinarios. Por eso, cuando el refrán los junta, lo hace para sugerir que entre malhechores la complicidad es automática. La elección del léxico animal no es inocente: si en lugar de loba y lobo dijéramos «lo que la socia hace, al socio le place», el refrán perdería casi toda su fuerza.
Variantes
- «Lo que la loba hace, al lobo le place» (forma canónica).
- «Dios los cría y ellos se juntan» (pariente conceptual, de uso más frecuente).
- «A loba y a cuerva, pocas palabras» (pariente conceptual, referido al mutuo entendimiento de los ruines).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).