No se puede chiflar y beber agua

No se puede chiflar y beber agua

No se puede chiflar y beber agua

Significado

Advierte que no se pueden ejecutar al mismo tiempo dos acciones físicamente incompatibles: quien chifla, es decir, quien silba o emite un sonido fuerte con la boca, está ocupando sus labios, su lengua y su aparato respiratorio en una tarea que excluye por completo la ingestión de agua. Es, en sentido estricto, una observación de orden mecánico, casi anatómica, elevada a categoría moral por el ingenio popular.

Detrás de esta constatación obvia, sin embargo, late una doctrina ética mucho más amplia: la que reprueba la dispersión, la duplicidad y el querer abarcar demasiados frentes. Quien pretende “chiflar y beber agua” sacrifica inevitablemente una de las dos cosas: o silba mal, o se atraganta al intentar beber. La elección forzosa obliga a jerarquizar y a renunciar. El refrán se usa, por extensión, contra quienes quieren defender una postura y la contraria a la vez, contra los contemporizadores, contra los pícaros que prometen el oro y el moro sabiendo que han de incumplir, y contra los indecisos que no se comprometen con nada por miedo a perderlo todo.

En el plano laboral, la fórmula se ha aplicado a la multitarea: quien corre muchos oficios acaba por no hacer bien ninguno, como el aprendiz que pretendiera coser y leer al mismo tiempo. En el plano político, el refrán ha servido para zaherir a los aliados coyunturales que cambian de bando según sopla el viento. En todos los casos, la lección es la misma: la atención es un recurso escaso, y quien la distribuye en demasía termina ejecutándolo todo de modo mediocre.

Origen

El refrán se documenta en castellano al menos desde el siglo XVI y aparece en las colecciones de Gonzalo Correas bajo la forma “no se puede chiflar y tragar a un tiempo”, una variante que precisa aún más la incompatibilidad mecánica a la que se refiere. Tiene paralelos exactos en otras lenguas romances: el italiano non si può fischiare e bere acqua, el francés on ne peut pas siffler et boire en même temps y el portugués não se pode assobiar e beber água demuestran que la observación es común a la cultura europea, y posiblemente mediterránea, en su conjunto. La mención del agua —y no de otro líquido— se debe probablemente a que el silbo, antaño usado para llamar al ganado o avisar a un compañero, solía ejecutarse en el campo o a la orilla de los ríos, donde la bebida era asunto frecuente.

Se trata de un refrán popular, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea sobrevive en la conversación moderna, donde a menudo se reformula como “no se puede estar en misa y repicando” o “no se puede tener la boca llena de silbidos”. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes del Agua, por la mención directa del líquido, y por la frecuencia con que las observaciones hidráulicas han servido en la paremiología castellana para ilustrar verdades de orden general.

Fuente

No se puede chiflar y beber agua
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Categorías: N, Refranes del Agua · 3 de abril de 2021

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Referencias