A buey viejo, cencerro nuevo

A buey viejo, cencerro nuevo

A buey viejo, cencerro nuevo

Significado

Critica a quien pretende aparentar lo que no es: el buey viejo —animal de trabajo, de carne hecha— lleva un cencerro reluciente que debería corresponder a un animal joven. La gracia del refrán está en el contraste: la apariencia dice una cosa y la realidad dice otra. La forma es de tipo «a tal, tal», con dos sustantivos yuxtapuestos y rima asonante.

Se aplica a tres situaciones muy mexicanas:

Es, en resumen, un refrán de la apariencia desproporcionada, primo hermano del castellano «A viejos, nuevos vestidos; a niños, viejos consejos».

Origen

Es un refrán castellano de amplia difusión, documentado en colecciones desde el siglo XVI. La imagen del cencerro —que en las ganaderías se cuelga a los bueyes líderes del rebaño para que el resto los siga— es típicamente rural y mediterránea. Un cencerro nuevo en un buey viejo delata el truco: el animal quiere pasar por reciente, pero los años no se disimulan con un collar.

En México se aplica con frecuencia al mundo de la política y de la farándula, donde el figurinesco de ciertos personajes de edad se comenta con la fórmula «a buey viejo, cencerro nuevo». El refrán se documenta en el Vocabulario de Correas (1627) y en la magna colección de Rodríguez Marín.

Cuándo se usa

Es un refrán de crítica social con humor, no de insulto. Funciona muy bien en la conversación familiar sobre vecinos conocidos, en la crítica de políticos o artistas que se resisten al paso del tiempo, y en la descripción de productos demasiado relucientes. No es adecuado para contextos donde la edad es tema sensible (enfermedad, duelo), ni para usarlo contra personas concretas en una discusión.

Ejemplo

En la fiesta del pueblo, el señor don Eutimio se apareció con una camisa floreada y un sombrero de palma que le quedaba chico. Las muchachas se rieron: —A buey viejo, cencerro nuevo.

Curiosidad lingüística

El refrán castellano original es «A buey viejo, no le censes cencerro nuevo» —prohibitivo—, pero la forma sin negación («a buey viejo, cencerro nuevo») se hizo más popular en México. La omisión del «no» no es un descuido, sino una evolución del uso: el refrán pasó de prohibir algo a describir una ridiculez ya cometida.

Variantes

Fuente

A buey viejo, cencerro nuevo
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Categorías: A, Refranes de Apariencias · 30 de abril de 2021

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Referencias