Asno callado, por sabio es contado

Asno callado, por sabio es contado

Asno callado, por sabio es contado

Significado

El refrán hace una observación que combina sociología y epistemología: el silencio, en muchas circunstancias, se confunde con la prudencia. Quien calla, ni otorga ni desmiente, ni muestra sus flaquezas ni hace alarde de ignorancia. El observador superficial, que no tiene paciencia para inquirir, puede tomar el mutismo del callado por la reserva reflexiva del sabio, y atribuirle cualidades que quizá no tiene. De aquí la paradoja que el refrán pone en juego: el “asno” —es decir, el necio, el rudo, el ignorante— puede pasar por “sabio” con sólo abrir menos la boca.

La fórmula, en su primera lectura, parecería una apología de la discreción: el callar conviene, porque quien calla parece. Pero el refrán, leído con atención, no elogia la discreción, sino que denuncia la vanidad de los juicios apresurados. Quien se deja engañar por el silencio ajeno demuestra, a su vez, una grave falta de penetración: confunde la ausencia de error manifiesto con la presencia de sabiduría, y se fía de las apariencias, no de los hechos. Por eso el refrán es también una advertencia al observador: no te fíes del que no habla, indaga primero, escucha, interroga, comprueba.

En su uso moral, la fórmula se cita para defender al sencillo y al tímido, a quienes la falta de palabra suele perjudicar en la vida pública. Y se cita, a la inversa, para zaherir a los “sabios” de salón, los que sólo hablan en generalidades, los que nunca se comprometen con un parecer concreto y, justamente por eso, parecen más juiciosos de lo que son. La fórmula, en suma, es una lección de cautela tanto para el que calla cuanto para el que escucha.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Asno callado, por sabio es contado, y la mujer, por honesta: que el silencio y la honestidad fingida engañan a los que no saben ver”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano asino calato, per savio è contato, el francés âne muet, on le prend pour sage y el portugués asno calado, por sábio é tomado. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia milenaria de las comunidades aldeanas, donde el respeto se ganaba tanto con la palabra como con el silencio.

Se trata de un refrán popular, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la confusión frecuente entre el silencio y la prudencia— conserva toda su vigencia en la conversación cotidiana, y se cita a menudo en contextos políticos para describir a los oradores parcos, a los jueces que callan más de lo que hablan, a los negociadores que saben más de lo que dicen. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Apariencias, por su contenido referido al engaño del silencio, y por su crítica a los juicios basados en la mera contemplación exterior.

Fuente

Asno callado, por sabio es contado
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Categorías: A, Refranes de Apariencias · 30 de abril de 2021

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Referencias