A las mujeres bonitas y a los buenos caballos, los echan a perder los pendejos
A las mujeres bonitas y a los buenos caballos, los echan a perder los pendejos
Significado
Lo mejor —sea una mujer hermosa, sea un buen caballo— se pierde, se arruina o se echa a perder cuando cae en manos de alguien incapaz de cuidarlo. El refrán se sostiene sobre un paralelismo ranchero entre dos tipos de «joya» que requieren trato experto: la mujer, por su sensibilidad; el caballo, por su doma.
Paremiológicamente, codifica una economía moral de la excelencia: los bienes valiosos son frágiles ante la ignorancia, y los peores enemigos de lo bueno no son los malvados, sino los tontos. La palabra «pendejos» en su acepción mexicana clásica (no la eufemística peninsular) es la elegida por el refrán para designar al incapaz sin asomo de cortesía: ni malo, ni perverso, simplemente inepto.
Forma parte de un amplio corpus de refranes mexicanos que equiparan mujer y caballo como propiedades comparables del varón ranchero: «El caballo y la mujer, al ojo se han de tener», «El caballo y la mujer, de pecho y de anca se han de escoger», «El caballo y la mujer, por raza has de escoger». La serie entera asume una cosmovisión patriarcal hoy cuestionada, pero técnicamente relevante para entender el refranero.
Origen
Es un refrán mexicano ranchero documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano (F. 70 de su encuesta). Nace en las haciendas y los pueblos del Bajío y del Altiplano entre finales del siglo XIX y mediados del XX, en el universo de la charrería y la cultura vaquera, donde la posesión de buenos caballos y la formación de la familia formaban parte de una misma economía de prestigio.
Pérez Martínez documenta la variante «A la mujer bonita y a los caballos buenos, los echan a perder los pendejos», y la pone como ejemplo de sentencia abierta, es decir, refrán cuyo sujeto gramatical son dos cosas distintas que se someten a la misma sanción. Su tono directo, sin eufemismos, lo vincula al habla ranchera más cruda, no a la cortesanía urbana. La rima consonante bonitas / pendejos (con intermediación de la rima interna caballos / echan) le da su musicalidad característica.
Cuándo se usa
Es un refrán de diagnóstico crudo, sin paliativos. Funciona en comentarios sobre parejas mal avenida, sobre empresas que contratan mal, sobre patrimonios dilapidados, sobre hijos mal educados. Su uso implica una mirada externa, jocosa y un tanto cruel sobre el desastre ajeno: no es el refrán del solidario, sino el del testigo que se permite la pulla.
En la conversación actual puede sonar ofensivo si se aplica con intención de agravio. Se sigue escuchando en contextos privados, en la sobremesa, en la crítica de happenings sociales: «Se casó con el bueno para nada. Ya sabes: a las mujeres bonitas y a los buenos caballos, los echan a perder los pendejos».
Ejemplo
El padre tenía un restaurante de los mejores del pueblo, una casa amplia, un coche nuevo. En tres años, el hijo lo había empeñado todo. “A las mujeres bonitas y a los buenos caballos”, dijo el compadre al verlo, “los echan a perder los pendejos.”
Curiosidad lingüística
El refrán es uno de los pocos casos donde la rima consonante triple (bonitas / pendejos con caballos / echan como puente) se articula sobre una coordinación bimembre sin perder claridad sintáctica. La estructura sintáctica es sujetaverbo-sujeto-verbo invertida: en lugar de «los pendejos echan a perder a las mujeres bonitas y a los buenos caballos», la construcción pone primero los objetos valiosos y deja al final al agente del desastre, que es, retóricamente, la palabra clave.
Pérez Martínez comenta que el uso de «pendejos» en su acepción literal (el vello púbico, y por extensión el cobarde o el inútil) refleja el registro franco de la cultura ranchera, sin la hipocresía que el lenguaje urbano impone a la crítica social.
Variantes
- «A la mujer bonita y a los caballos buenos, los echan a perder los pendejos» (F. 70, variante registrada por Pérez Martínez).
- «El caballo y la mujer, al ojo se han de tener» (pariente temático).
- «El caballo y la mujer, por raza has de escoger» (pariente temático).
- «Mujer y caballo, sin dueño, se van al diablo» (pariente conceptual de la misma serie).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).