Al caballo, con la rienda, a la mujer, con la espuela

Al caballo, con la rienda, a la mujer, con la espuela

Al caballo, con la rienda, a la mujer, con la espuela

Significado

Pertenece a la clase de refranes que Herón Pérez Martínez cataloga como «mal-remedio»: aquellos en los que se equiparan dos campos semánticos para sancionar una conducta que el refranero considera justa, pero cuya traslación al segundo término resulta discutible. La estructura es la de un refrán bimembre con paralelismo estricto: «al caballo, con la rienda; a la mujer, con la espuela».

El campo léxico del dominio hípico —rienda, espuela— se toma como ejemplo base para argumentar el trato que, a juicio de cierta clase social ranchera, ha de darse a la mujer. La rienda guía, la espuela aguija; aplicada a la mujer, la fórmula prescribe un trato correctivo, de «mano dura». Herón Pérez Martínez lo califica de «posiblemente ranchero y, en todo caso, ofensivo» para la sensibilidad moderna.

En el refranero mexicano convive con su variante, «al caballo, con la rienda, y a la mujer, con la espuela», donde la conjunción «y» refuerza la simetría de los dos miembros.

Origen

Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez, que lo sitúa entre los Refranes de México y los Refranes de Animales. La fórmula entronca con una larga tradición de refranería misógina castellana, en la que la mujer aparece sistemáticamente equiparada a un animal de tiro o de monta que requiere correctivo. Ese tronco común castellánico se injerta en la cultura ranchera mexicana durante los siglos XIX y XX, y pervive en el habla popular, aunque hoy suelan reconocerlo como expresión de una mentalidad patriarcal ya superada.

No se conoce con precisión la fecha de su primera documentación escrita; el refrán pertenece al acervo oral del siglo XX en el altiplano mexicano, recogido por Pérez Martínez y por los equipos de la Academia Mexicana de la Lengua.

Cuándo se usa

Históricamente se usaba en contextos de dominio doméstico, pronunciado por un padre, un marido o un patrón para sancionar la desobediencia. Hoy su uso es minoritario y aparece más como cita crítica o como ejemplo de frase que la nueva moral reprueba, que como refrán operativo.

Quien lo cita en una conversación actual suele hacerlo para discutirlo, denunciarlo o mostrar el cambio de valores. Conserva vigencia en la canción popular y en la literatura que retrata el mundo rural del siglo XIX.

Ejemplo

Mi abuelo repetía la frase como si fuera ley: al caballo, con la rienda, a la mujer, con la espuela. Mi madre, cuando la oía, se iba a la cocina sin contestar nada.

Curiosidad lingüística

Forma parte de un paradigma misógino dentro del refranero mexicano y castellano, junto a «La mujer y la mula, por el que las cuida» o «Mujer sin espuela, no tiene hora buena». La estructura es siempre la misma: dos campos semánticos —el animal y la mujer— se vinculan mediante una conjunción causal. Ese paralelismo gramatical es el que da al refrán su contundencia retórica y, al mismo tiempo, su carácter ideológicamente marcado.

Variantes

Fuente

Al caballo, con la rienda, a la mujer, con la espuela
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Categorías: A, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

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Referencias