Al maguey que no da pulque, no hay que llevar acocote
Al maguey que no da pulque, no hay que llevar acocote
Significado
Expresa una verdad de la economía pulquera: no merece la pena invertir trabajo ni herramienta en una planta que ya no produce. En su sentido literal, el refrán es la forma condensada del oficio del tlachiquero: si el maguey no da aguamiel, no hay razón para ir con el acocote a succionarlo.
En su uso paremiológico, se aplica a las situaciones en que «por experiencia ya no se puede esperar ninguna cosa que valga». Es un refrán de rendición práctica: indica el momento en que conviene dejar de insistir. Se usa para sancionar proyectos, relaciones o intentos que han mostrado de forma repetida su esterilidad.
Pertenece a la familia de los refranes del tipo «a tal cosa, tal otra», con la forma canónica «a X que no Y, no hay que Z».
Origen
Es un refrán mexicano, nacido en el mundo de los pulqueros que trabajaban las haciendas de la Meseta Central —Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Estado de México—, donde el maguey se «castró» y se le succionó el aguamiel con un acocote para fermentarlo y obtener pulque. La voz acocote viene del náhuatl acocohtli, «calabaza alargada», y designa ese instrumento de succión. El tlachique o tlachiquero es la aguamiel que se extrae del maguey en el día.
Herón Pérez Martínez lo cataloga como refrán mexicano «actualmente poco usado» dentro de la categoría de Refranes de Alimentos. Su forma sigue viva en refraneros académicos, en la memoria oral de zonas productoras de pulque y en la literatura costumbrista que retrata el porfiriato.
No se conoce con precisión la fecha de su primera documentación escrita; pertenece al acervo oral del siglo XIX y XX en la Meseta Central.
Cuándo se usa
Es un refrán de economía rural y de sabiduría desengañada. Funciona en la conversación coloquial cuando alguien insiste en una empresa claramente estéril: «no sigas, al maguey que no da pulque, no hay que llevar acocote». No es un refrán adecuado para contextos de aliento o de ánimo: su función es la del «ya basta» sereno.
Ejemplo
Llevaba tres años tocando puertas con el mismo manuscrito. El editor lo miró por encima y le dijo: compa, al maguey que no da pulque no hay que llevar acocote. Busquemos otra editorial.
Curiosidad lingüística
Forma una pareja natural con otro refrán del mismo campo léxico, «A acocote nuevo, tlachiquero viejo», también documentado por Herón Pérez Martínez. Entre los dos delimitan el ciclo virtuoso de la producción pulquera: el primero, cuándo es legítimo seguir invirtiendo; el segundo, quién debe hacerlo. La cultura del pulque en México dejó un acervo paremiológico sorprendentemente rico para un solo cultivo.
Variantes
- «A maguey que no da pulque, no hay que llevar acocote» (forma apocopada).
- «Al maguey que no da pulque, no hay que llevarle acocote» (forma con pronombre enclítico).
- «Maguey que no da aguamiel, ni acocote ni papel» (forma extendida, satírica).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).