Arriba ya del caballo, hay que aguantar los reparos
Arriba ya del caballo, hay que aguantar los reparos
Significado
Expresa una filosofía de aceptación serena: cuando la realidad ya está en marcha y no admite marcha atrás, solo queda aguantar firme. La vida se asimila al acto de montar a caballo: una vez en la silla, no queda sino tenerse.
Herón Pérez Martínez lo cataloga como sentencia casuística en dos hemistiquios octosílabos con rima asonante. El primer hemistiquio —«arriba ya del caballo»— describe la situación en ablativo absoluto castellano («arriba», «en cuasi ablativo»); el segundo —«hay que aguantar los reparos»— determina la sanción. La forma gramatical se emparenta con la de los refranes castellanos condicionales de tipo «si…», «cuando…», «ya de…».
En el uso coloquial se aplica cuando alguien está en problemas y no tiene salida: «mira, ya estás arriba del caballo, ahora aguanta los reparos». El verbo «aguantar» aquí conserva su sentido de resistir con fortaleza, no de sufrir pasivamente.
En su uso figurado se aplica a:
- Decisiones tomadas que ya no admiten revisión: «te casaste, arriba del caballo, aguanta los reparos».
- Situaciones laborales o familiares en las que conviene asumir con entereza.
- Crisis o trances de los que solo se sale con aguante.
Origen
Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez, catalogado dentro de Refranes de México y de Refranes de Animales. La metáfora ecuestre es típicamente ranchera: usar al caballo como paradigma de la vida humana es un rasgo del refranero del altiplano y del norte mexicanos del siglo XIX y XX.
La forma lógica —ablativo absoluto en el primer hemistiquio, sanción en el segundo— es un esquema heredado de la tradición paremiológica castellana y presente también en refranes como «Arriba la puente, abajo el agua» o «Visto el agravio, visto el desagravio». Pérez Martínez documenta una variante: «Arriba ya en el caballo, hay que aguantar los reparos», con la preposición «en» en lugar de «de».
No se conoce con precisión la fecha de su primera documentación; pertenece al acervo oral del siglo XX en el altiplano mexicano.
Cuándo se usa
Es un refrán de sabiduría práctica y de aceptación realista. Funciona en la conversación entre adultos, en el consejo familiar, en la narración de crisis. No es un refrán de consuelo blandito, sino de entereza serena: presupone que el que lo pronuncia conoce la situación y no busca compasión.
Ejemplo
El socio le dijo que ya habían firmado, que ya no había cómo echarse atrás. «Arriba ya del caballo, hay que aguantar los reparos», le contestó, y se fue a abrir la tienda.
Curiosidad lingüística
La construcción «arriba del caballo» es típicamente mexicana; el español estándar prefiere «a caballo» o «sobre el caballo». Esa elección léxica —«del» en lugar de «a» o «sobre»— es uno de los marcadores regionales que Herón Pérez Martínez anota como propios del habla popular del centro de México, y aparece en otros refranes de la misma familia.
Variantes
- «Arriba ya en el caballo, hay que aguantar los reparos» (con preposición «en»).
- «Montado en el caballo, hay que aguantar los reparos» (variante reformulada).
- «El que sube al caballo, aguante los reparos» (forma genérica, sin adverbio).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).