Aunque salga de manos asquerosas, el dinero siempre huele a rosas
Aunque salga de manos asquerosas, el dinero siempre huele a rosas
Significado
Afirma una convicción cultural que atraviesa todo el refranero: el dinero siempre cae bien, venga de donde venga. La metáfora del olfato —«huele a rosas»— es la prueba invocada: por mucho que las manos que lo entreguen sean sucias, indignas o «asquerosas», el dinero conserva su atractivo.
Herón Pérez Martínez sitúa este refrán en la misma órbita de otros proverbios mexicanos sobre el poder taumatúrgico del dinero —«Con dinero baila el perro», «Dinero llama dinero»— y subraya que la cultura popular es perfectamente consciente de que todo se limpia, se hermosea y se vuelve elegante con dinero. La frase «asquerosas» del enunciado no es gratuita: es la palabra que condensa la repugnancia moral, y el refrán la coloca al inicio precisamente para que el contraste con las «rosas» del final sea más vivo.
En la conversación se usa para:
- Justificar un trato con alguien de quien se desconfía: «no me gusta, pero aunque salga de manos asquerosas, el dinero siempre huele a rosas».
- Censurar a quien rechaza dinero por consideraciones morales: «no seas así, el dinero siempre huele a rosas».
- Reconocer la primacía práctica del dinero sobre los escrúpulos.
Origen
Es un refrán mexicano, documentado por Herón Pérez Martínez, que lo cataloga dentro de la categoría de Refranes de Economía y como refrán «actualmente poco usado». Su forma es típicamente bimembre, con prótasis concessiva —«aunque salga de manos asquerosas»— y apódosis asertiva —«el dinero siempre huele a rosas»—.
La estructura entronca con una larga serie castellana de refranería pragmática sobre el dinero: «El dinero hace al hombre entero», «Quien tiene dineros, gana战友». La versión mexicana, tal como la fija Pérez Martínez, tiene la particularidad de desdoblar el aroma: lo que se huele no es dinero, sino rosas, imagen floral que añade una nota irónica al elogio práctico.
No se conoce con precisión la fecha de su primera documentación escrita; pertenece al acervo oral del siglo XX en el altiplano mexicano.
Cuándo se usa
Es un refrán de pragmatismo económico, pronunciado por quien asume sin ambages la primacía del dinero. Funciona en la conversación coloquial, en la negociación y en la crítica humorística a la hipocresía moral de la sociedad. Hoy su uso es minoritario y aparece más como cita irónica que como refrán operativo.
Ejemplo
No le hacía gracia trabajar para el patrón aquél, pero el sueldo era bueno. «Aunque salga de manos asquerosas, el dinero siempre huele a rosas», se dijo, y firmó el contrato.
Curiosidad lingüística
La palabra «asquerosas» es de una fuerza expresiva inusual en el refranero. La mayoría de los refranes mexicanos del campo económico prefieren eufemismos —«de manos ajenas», «de manos sucias»—, pero este refrán no escatima: nombra la asquerosidad sin paliativos y la contrapone al perfume de las rosas. Ese contraste crudo es la marca retórica del refrán y la razón de su eficacia.
Variantes
- «Aunque venga de manos cochinas, el dinero huele a flores» (forma suavizada).
- «Con dinero baila el perro» (pariente conceptual, más vivo en la conversación).
- «Dinero de manos ajenas, perfume de rosas» (forma simétrica, menos extendida).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).