Caballo mal arrendado, ni regalado

Caballo mal arrendado, ni regalado

Caballo mal arrendado, ni regalado

Significado

Refrán ranchero que desahucia al caballo de mala boca, el que no obedece bien la rienda. La frase, según recoge Herón Pérez Martínez siguiendo a Rubio, significa que «el caballo que tiene mala boca, que no obedece bien la rienda, no debe admitirse ni aún cuando sea regalado, por ser muy peligroso».

La clave está en el verbo arrendar. En su acepción hípica, arrendar un caballo es enseñarle a ceder a la presión del freno, a responder con suavidad al toque de las riendas. Un caballo «mal arrendado» es, por tanto, un caballo al que nunca se le enseñó esa obediencia básica: tira, se planta, gira cuando no debe, o se desboca con la menor distracción del jinete. Es un animal que no puede montarse con confianza.

Llevado fuera del establo, el refrán conserva la imagen: hay ayudas o regalos que, por mal adiestrados, terminan costando más de lo que ahorran.

Origen

Es un refrán mexicano del acervo hípico del altiplano, registrado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano a partir del habla de haciendas, charros y tratantes. La acepción de arrendar que aquí se usa —«sujetar o enseñar a un caballo por medio de la rienda»— está documentada en la novelística hispánica contemporánea y en los manuales de equitación del siglo XIX.

Pérez Martínez lo clasifica como sentencia casuística con rima consonante en los dos hemistiquios (-ado / -ado), y lo emparenta con otros refranes que descalifican al animal de mal carácter o mal adiestramiento: «Caballo emballestado, ni regalado» comparte con él la estructura y la condena, aunque la enfermedad sea otra.

Cuándo se usa

Es un refrán de dictamen de compra y consejo de caballeriza. Se usa:

No es refrán de cortesía: el rechazo es tajante y admite pocas réplicas.

Ejemplo

Le ofrecieron al compadre un moro de regalo, pero al probarlo en el corral nadie lo pudo detener. «Caballo mal arrendado, ni regalado», le dijo el abuelo, y le cerró la puerta.

Curiosidad lingüística

El término arrendar en su sentido hípico está hoy en desuso fuera del lenguaje de la charrería. Procede del latín arrēnāre, «asegurar», y sobrevivió en español con el sentido de «sujetar a la rienda» y, por extensión, «domar la voluntad del animal». El refrán, al conservarlo, es también un depósito léxico: guarda viva una palabra que el español general ha dejado atrás.

Variantes

Fuente

Caballo mal arrendado, ni regalado
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Categorías: C, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

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Referencias