Caballo moro, ni de oro; y si es de cabeza prieta, pura cajeta
Caballo moro, ni de oro; y si es de cabeza prieta, pura cajeta
Significado
Refrán ranchero, doble y articulado, que emite dos juicios opuestos sobre los caballos moros. La primera parte condena al moro común: «ni de oro», es decir, por más que se pague, no vale. La segunda parte salva al moro de cabeza prieta —es decir, negro, sin mancha blanca—: ese sí, «pura cajeta», o sea, una delicia, algo excelente.
El giro «pura cajeta» es muy mexicano: aplicado a una persona, cosa o animal, pondera su calidad. Herón Pérez Martínez subraya que la frase, en su uso, puede trasladarse sin violencia a otros campos: alguien que es «pura cajeta» es alguien fuera de serie.
El refrán completa así la gama de opiniones, tan discrepantes como el campo mismo, sobre los colores de los caballos. Frente a «en gustos se rompen géneros», el dicho asume que en la charrería sí hay reglas: la cabeza prieta es marca de nobleza, y la pinta clara, defecto.
Origen
Es un refrán mexicano del acervo hípico, registrado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano con varias variantes procedentes de distintas fuentes orales. La fórmula, en su forma larga, combina dos sentencias casuísticas: la primera rechaza al moro común; la segunda exalta al moro de cabeza prieta. Cada hemistiquio rima con rima consonante, en una estructura que el propio Pérez Martínez califica de doble sentencia articulada.
La condena al moro contrasta con la exaltación de su variante oscura, y esa oscilación es típica del refranero de colores: según Herón Pérez Martínez, «caballo moro, casi un tesoro» (Ficha 116) recoge la cara positiva, y «caballo moro, ni de oro» (Fichas 90, 106 y 116), la negativa. La cabeza prieta decide el veredicto.
Cuándo se usa
Es un refrán de feria y de plática charra, válido en tres situaciones:
- En la compra de un moro, para decidir entre un moro común y un moro de cabeza prieta.
- En la conversación ranchera, para ponderar a un animal de calidad excepcional.
- En la plática general, para alabar a una persona diciendo: «es pura cajeta».
No es refrán urbano: su uso vivo pertenece a la charrería, a las revistas de campo y a la conversación rural.
Ejemplo
—Mira ese moro del señor Mendoza, parece pintado a mano. —Es cabeza prieta, hijo. Caballo moro, ni de oro; y si es de cabeza prieta, pura cajeta. Por eso no lo vende ni por todo el oro del mundo.
Curiosidad lingüística
El refrán es uno de los pocos casos del refranero mexicano que articula dos sentencias en un solo enunciado, unidas por un «y si…» que invierte el sentido de la primera parte. Esa construcción bimembre con contradicción interna es un recurso del refranero especular: se dice una cosa y su contrario, dejando al oyente decidir cuál aplica. Aquí la llave está en un solo detalle: el color de la cabeza.
Variantes
- «Caballo moro, casi un tesoro» (Ficha 116, versión optimista).
- «Caballo moro, ni de oro» (Fichas 90, 106 y 116, versión negativa simple).
- «Moro ni de oro» (Ficha 105, forma escueta, casi insulto).
- «Cabeza prieta, yegua perfecta» (paralelo para yeguas, con la misma ponderación).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).