Caballo rabioso o palpado, ni regalado
Caballo rabioso o palpado, ni regalado
Significado
Dicho ranchero que desaconseja tajantemente la aceptación de un caballo con vicios: ni siquiera si lo regalan. Un caballo rabioso (que rabea) es el que muestra resabios: tira coces, muerde, se defiende al montarlo. Un caballo palpado es el que reacciona al contacto en zonas sensibles —el costillar, los flancos, la cinchera— con respingos, sacudidas o intentos de morder. En ambos casos el animal responde con defensa agresiva, lo que lo hace peligroso e inservible para el trabajo.
El refrán es un compendio: la frase reúne dos refranes previos del mismo campo —«a caballo palpado, nunca lo montes confiado» y «caballo que rabea, ningún charro lo desea»— en una sola fórmula más breve. Su contundencia —«ni regalado»— cierra cualquier discusión: ni por dinero ni por nada, ese caballo no se acepta.
Origen
Es un refrán mexicano del ámbito de la charrería y la ganadería, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano. Procede del saber ganadero del altiplano central, donde los resabios del caballo se pagaban caros: un animal que tiraba coces podía lesionar al jinete, y un caballo palpado complicaba la cinchada, la monta y cualquier maniobra.
Pérez Martínez lo identifica como compilación de dos sentencias previas que el habla ranchera fusionó en una sola, con la coletilla «ni regalado» heredera de la fórmula castellana «ni de balde».
Cuándo se usa
Es un refrán de dictamen ganadero: se usa entre charros, criadores, caporales y compradores de caballos. En sentido metafórico, ha pasado a aplicarse a personas con mal carácter o de trato insoportable, a las que tampoco conviene tener cerca, aunque no cuesten dinero. No es adecuado en contextos formales; su tono es ranchero y sentencioso.
Ejemplo
El vecino le ofreció el caballo al compadre: «llévatelo, te lo regalo». Pero el compadre lo miró, le tocó el costillar y se sacudió. —Caballo rabioso o palpado, ni regalado. Devuélveselo.
Curiosidad lingüística
El término palpado (de palpar, tocar) designa en el español rural mexicano la hipersensibilidad del animal al contacto manual. La RAE lo recoge como uso rural; el Diccionario del español de México (DEM) confirma su uso ranchero. El refrán, al juntar rabioso y palpado en una disyunción exhaustiva, cubre los dos grandes tipos de resabio —el de carácter y el de sensibilidad— y deja al oyente sin escapatoria.
Variantes
- «A caballo palpado, nunca lo montes confiado» (sentencia de origen, recogida por Pérez Martínez).
- «Caballo que rabea, ningún charro lo desea» (la otra sentencia de origen).
- «Ni regalado» (coletilla usada como fórmula independiente en otros refranes: «Gato con guantes no caza ratones, ni regalado»).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Real Academia Española. Diccionario de la lengua española (DLE).