Da Dios almendras al que no tiene muelas

Da Dios almendras al que no tiene muelas

Da Dios almendras al que no tiene muelas

Significado

Se emplea con ironía para aludir a quien recibe un bien que no puede aprovechar. La imagen es elocuente: las almendras son fruto duro que requiere muelas firmes para partirlas y masticarlas; quien ha perdido la dentadura recibe el regalo como burla del destino. La fórmula se aplica tanto a herencias tardías como a destinos malogrados, y a veces también a la ironía inversa: «sí, Dios da almendras al que no tiene muelas… y muelas al que no puede comer».

La forma es la de un refrán irónico-divino del tipo «Dios hace X al que no tiene Y». Pertenece a la familia de los refranes de la Providencia —los que personifican a Dios como agente que distribuye dones con lógica arbitraria—, y se distingue de ellos precisamente por su tono de queja resignada: el sujeto no entiende la voluntad divina, pero la registra.

Origen

Es un refrán castellano con casi cinco siglos de uso documentado. Aparece en el Libro de refranes de Pedro Vallés (1549) y se reitera en Correas, Sbarbi y Junceda. La metáfora es del registro agrícola y alimentario del Siglo de Oro: las almendras eran un fruto de cierta estima, y perder la dentadura en la vejez era una de las fatalidades más recordadas en la literatura de la época.

En México se aclimató con naturalidad, porque la muela careada y la pérdida de piezas dentales eran muy comunes en la población rural y adulta. Herón Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano como ejemplo del tipo «Dios provee, pero con tiento», y registra variantes en las que el fruto cambia —«Da Dios higos al que no tiene dientes»— o en las que la queja se intensifica con un segundo verso.

Cuándo se usa

Es un refrán de ironía doméstica y de queja existencial. Se usa cuando alguien recibe un bien que ya no puede disfrutar —una herencia tardía, un ascenso a la vejez, un premio que llega cuando ya no se está para fiestas— o cuando un conocido presume de algo que en realidad no le sirve. Funciona muy bien en conversaciones familiares, en comentarios sobre política (jubilaciones miserables, ascensos póstumos) y en humoradas entre abuelos.

Ejemplo

—Doña Meche, qué bueno que al fin le dieron su pensión. —Sí, mijo, pero a estas alturas ya casi no tengo muelas. Da Dios almendras al que no tiene muelas.

Curiosidad lingüística

Es un refrán donde Dios aparece como sujeto agente de una acción material (dar almendras), lo que lo emparenta con la vieja serie de los refranes de la Providencia: «Dios aprieta pero no ahoga», «Dios da el frío conforme la ropa», «Dios que da la llaga da el remedio». Lo que lo distingue es el tono: aquí la Providencia no consuela, sino que irrita por su mala sincronía con las necesidades reales del sujeto.

Variantes

Fuente

Da Dios almendras al que no tiene muelas
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Categorías: D, Refranes Religiosos · 20 de marzo de 2021

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Referencias