Dios los cría, y ellos se juntan

Dios los cría, y ellos se juntan

Dios los cría, y ellos se juntan

Significado

Alude con cierta ironía a la inclinación natural que lleva a juntarse a los de un mismo genio y temperamento, y se aplica sobre todo a las personas de conducta censurable. La fórmula es una de las más citadas del refranero religioso castellano, y su gracia está en atribuir a la Providencia (Dios los cría) lo que en realidad es afinidad electiva (y ellos se juntan): la maldad se encuentra con la maldad, y el resultado es una sociedad de ruines que se reconocen al primer vistazo.

La forma es la de un refrán bimembre causal del tipo «A los cría, y B se juntan». La estructura es la de las fábulas de Esopo y de los apólogos medievales: dos afirmaciones que, sumadas, dicen una tercera. La elección del verbo criar es decisiva: criar es alimentar, formar, sacar adelante, y la fórmula dice que el Creador saca adelante al malo a sabiendas de que se juntará con su igual. Esa ironía es la que da al refrán su fuerza crítica y, a la vez, su distanciamiento teológico: el mal no es un accidente, es una constelación.

Origen

Es un refrán castellano con raíces que se remontan al menos al siglo XVI. Pedro Vallés lo recoge en 1549 con forma muy próxima a la actual, y la fórmula se reitera en Correas (1627) y en Sbarbi (1922). La idea dialoga con un aforismo latino atribuido a Cicerón: «Similes similibus gaudent» (los semejantes se alegran con los semejantes), y con la teoría de los signos de la fisiognómica medieval, que enseñaba a leer en el rostro las inclinaciones del ánimo. En la literatura castellana del Siglo de Oro, el refrán se aplicó con frecuencia a la picaresca y a la delincuencia, donde el hampa se reconocía en sus miembros con la misma rapidez con la que se agrupaba.

En México se aclimató con naturalidad, y Herón Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán religioso de uso muy frecuente. Pérez Martínez subraya que la fórmula se usa todavía con naturalidad en la conversación familiar, en el comentario político, y en las series de televisión de moda. Su pervivencia es notable: pocos refranes castellanos han cruzado con tanta facilidad cinco siglos de uso.

Cuándo se usa

Es un refrán de ironía crítica y de observación social. Se usa para comentar la alianza de dos o más personas de mala fama, o para explicar por qué ciertos grupos se forman con facilidad. Funciona muy bien en la sobremesa, en la conversación de barrio, y en el comentario político (donde se aplica a coaliciones inesperadas). Conviene en contextos coloquiales; en presencia de los aludidos, es directamente ofensivo.

Ejemplo

—Mire, doña Carmen: ahí vienen el compadre Hipólito y la licenciada Estrada, juntos otra vez. —Pues claro, mija. Dios los cría, y ellos se juntan. Mal con mal, no se cansan.

Curiosidad lingüística

Es un refrán donde la división sintácticaDios los cría / y ellos se juntan— funciona como un reparto de papeles: el primer hemistiquio atribuye a la Providencia la existencia del sujeto, y el segundo atribuye a su inclinación natural la asociación. Esa división es la que le da al refrán su doble filo: lo que parece teología es sociología, y lo que parece sociología es teología. Es, además, uno de los refranes más cinematográficos del acervo: dice la formación del grupo en dos tiempos, como un split screen entre el destino y la voluntad. Por eso ha cruzado cinco siglos sin perder su eficacia narrativa.

Variantes

Fuente

Dios los cría, y ellos se juntan
Comparte la imagen del refrán: Dios los cría, y ellos se juntan
Categorías: D, Refranes Religiosos · 20 de marzo de 2021

Otros Refranes de Refranes Religiosos

Referencias