Dios me dé contienda con quien me entienda

Dios me dé contienda con quien me entienda

Dios me dé contienda con quien me entienda

Significado

Puesto que no estamos libres de luchas, se desea un rival razonable. En sentido general, la fórmula denota que resulta conveniente tratar con personas educadas que conozcan el asunto en cuestión, ya que la conversación con gente necia provoca mucha pesadumbre. Es un refrán de ética del adversario y de elogio de la disputa inteligente: no se rechaza la confrontación, se rechaza la torpeza del contrincante. La fórmula se pronuncia con un punto de ironía, pero también con una verdad que la experiencia confirma: discutir con quien no entiende es la forma más cara de la soledad.

La forma es la de un refrán desiderativo-condicional del tipo «Dios me dé A con B». La estructura es una petición (Dios me dé) y una condición (con quien me entienda), y la conjunción de las dos produce la bendición paradójica: el refrán pide al Cielo la lucha, pero solo en la medida en que el contrario merezca la pelea. La elección de contienda —y no de pelea o discusión— introduce un matiz de contienda noble, casi caballeresca, donde la victoria importa menos que la calidad del combate.

Origen

Es un refrán castellano con raíces que se remontan al menos al siglo XVI. La idea dialoga con un aforismo atribuido a Erasmo de Rotterdam: «Malum est cum stulto contendere, nam aut vincitur victus, aut vincit victor» (es malo contender con un necio, porque o es vencido el vencido, o vence el vencedor —y en ambos casos se pierde algo). La fórmula exacta se recoge en colecciones de Correas (1627) y en Sbarbi (1922), y se cita con frecuencia en la literatura caballeresca y en los tratados de cortesanía del Renacimiento, donde se enseñaba a distinguir entre el adversario digno y el rudo.

En México se aclimató con naturalidad, sobre todo entre la clerecía ilustrada y entre los abogados y polemistas del siglo XIX, que usaban la fórmula para distinguir entre la polémica fecunda y la riña de plaza. Herón Pérez Martínez lo cita en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán religioso en desuso, pero todavía presente en la conversación de personas mayores y en la literatura de academia.

Cuándo se usa

Es un refrán de ironía elegante y de preferencia por el adversario digno. Se usa cuando un conocido nos sale con una necedad, o cuando un debate se ha vuelto estéril por la falta de nivel del contrario. Funciona muy bien en la sobremesa, en la tertulia literaria, y en comentarios sobre la política, donde se aplica a los debates con oponentes que no dominan el expediente. Conviene en contextos cultos; en la taberna, puede sonar a pedantería.

Ejemplo

—Don Refugio, ¿por qué no le contesta usted al vecino, que anda diciendo barbaridades? —No, mijo, ¿para qué? Dios me dé contienda con quien me entienda. Con un necio, ni el silencio conviene.

Curiosidad lingüística

Pertenece a la familia de los refranes del adversario digno, donde la calidad del contrario se prefiere a la ausencia de lucha. Es un subgénero muy nutrido del acervo castellano: «A enemigo que huye, puente de plata» (pariente por la caballerosidad), «Caballero andante, muerto o vencedor» (pariente caballeresco), «Quien con niños se acuesta, empapado amanece» (paralelo con la misma idea de no bajar al terreno del otro). La particularidad de este es la invocación divinaDios me dé— que eleva la petición al rango de plegaria. Esa dimensión litúrgica es la que separa al refrán de un simple «discutir solo con quien sepa» y le da su carácter sentencioso.

Variantes

Fuente

Dios me dé contienda con quien me entienda
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Categorías: D, Refranes Religiosos · 20 de marzo de 2021

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Referencias