Donde hay amor, hay dolor

Donde hay amor, hay dolor

Donde hay amor, hay dolor

Significado

Recuerda que amar y sufrir son, con frecuencia, la misma cosa. La frase no es cínica: es observacional. Quien ama se expone a la pérdida, a la distancia, al cambio de humor del otro, a la posibilidad siempre abierta de la decepción. Las penas de los seres queridos se sienten como propias, y el dolor que se causa —involuntariamente— también duele al causante.

El refrán abarca además la dimensión de los celos: donde hay amor, hay también miedo a perderlo, y ese miedo es ya una forma de dolor. Quien ama, vigila; quien vigila, sufre; quien sufre, aprende que el amor no es sólo entrega dichosa, sino también confrontación con la propia vulnerabilidad.

Origen

Es un refrán castellano con antecedentes filosóficos antiguos. La intuición de que el amor es inseparable del dolor recorre la literatura occidental desde los trágicos griegos (Sófocles, Eurípides) hasta los místicos castellanos (san Juan de la Cruz: «el amor que no es herido no es perfecto»). En la tradición bíblica, el Cantar de los Cantares presenta al amor como una fuerza que «es fuerte como la muerte», lo que equivale a decir: tan inevitable como el sufrimiento.

En el refranero castellano, la fórmula aparece documentada al menos desde el siglo XVI. Correas (1627) y Sbarbi (1922) la recogen. En México se considera «en desuso» en la conversación urbana, pero sobrevive en el habla de las personas mayores y en la canción ranchera y bolero, donde la idea de un amor que duele es casi un lugar común. La persistencia del tema en la música popular mexicana —de José Alfredo Jiménez a Juan Gabriel— confirma la vigencia emocional del refrán.

Cuándo se usa

Es un refrán de meditación amorosa, apropiado para el momento en que alguien está sufriendo por amor y busca consuelo o explicación. Funciona en la confidencia, en la canción, en la carta de amor. No es adecuado para usarlo en tono de reprensión: pertenece a la compasión, no al consejo doctoral. Usarlo bien es admitir, con quien sufre, que el dolor es parte del precio que se paga por amar.

Ejemplo

—No entiendo por qué me afecta tanto que se haya ido. Yo creía que era yo quien había decidido terminar. —Es que eso no importa, mijo. Donde hay amor, hay dolor, y lo que tú sentías por él, aunque ya no lo quieras, todavía te duele.

Curiosidad lingüística

La estructura condicional universal («donde hay A, hay B») es de las más repetidas en la paremiología castellana: «donde no hay harina, todo es mohina», «donde no hay vergüenza, no hay buenaventura», etc. La forma «hay» + sustantivo abstracto confiere al refrán un tono sentencioso, casi de definición. La palabra «dolor» se usa aquí en su sentido amplio: no sólo físico, sino moral, sentimental, existencial. En el español mexicano actual, la palabra convive con su forma más popular, «dolorcito», con la que se suaviza el sustantivo en contextos íntimos: «ay, qué dolorcito», que es como decir «qué manera de sufrir».

Variantes

Fuente

Donde hay amor, hay dolor
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Categorías: D, Refranes de Amor · 20 de marzo de 2021

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Referencias