El agua, como buey, y el vino, como rey
El agua, como buey, y el vino, como rey
Significado
Enseña dos reglas paralelas de mesura: el agua puede beberse en abundancia, como quien da de beber a un buey en el abrevadero, sin que el cuerpo padezca; pero el vino exige medida, como conviene a un rey, porque tomado sin tasa trastorna, enloquece y arruina. La comparación animal para el agua y la comparación monárquica para el vino establecen una jerarquía de las bebidas que es, en el fondo, una jerarquía de los apetitos.
La estructura es la de un refrán-antítesis con dos miembros paralelos introducidos por como —comparación explícita que opone lo plebeyo (el buey, animal de tiro) a lo noble (el rey, señor del reino)— y de esa oposición sale la lección: la cantidad es para los humildes, la calidad y la mesura para los poderosos.
Origen
Es un refrán castellano del siglo XVI o anterior, con antecedentes en los refraneros grecolatinos. La imagen del buey para el agua aparece ya en la Fisiología de Plinio el Viejo, y la asimetría agua-vino es un topos de la dietética medieval. Gonzalo Correas lo recoge en su Vocabulario de refranes (póstumo, 1906), y Sbarbi lo reproduce en 1922 en su Diccionario de refranes.
La comparación buey/rey es jerárquica y feudal: presupone una sociedad estamental en la que el buey representa el trabajo bruto y el rey el gobierno. Esa clave social se ha perdido para el hablante actual, que ya no piensa en términos de estamentos, pero la fórmula sigue funcionando como par antitético elegante.
Cuándo se usa
Es un refrán didáctico-moral, del tipo que un padre de familia o un médico de pueblo recitaba para fijar la diferencia entre dos bebidas. Funciona mejor en contextos rurales, en consejos a jóvenes, en sobremesas largas. Hoy sobrevive en refraneros, en antologías de literatura paremiológica y, ocasionalmente, en artículos sobre el consumo responsable de alcohol.
Ejemplo
El abuelo veía al nieto beberse dos vasos de agua del grifo de un trago y luego pedir vino sin mesura. «Para, hijo —le dijo—, que el refrán lo dice claro: el agua, como buey, y el vino, como rey. Una cosa es aplacar la sed y otra, emborracharse.»
Curiosidad lingüística
El refrán es un octosílabo compuesto (El-a-gua-co-mo-buey / y-el-vi-no-co-mo-rey), con rima asonante en -ey. Esa métrica regular lo hace muy apto para el recitado y para la memorización infantil. Muchos refranes castellanos del tipo «X como A, Y como B» se ajustan a esta pauta octosílaba, y se han transmitido precisamente por su condición de versos pareados.
Variantes
- «Agua, como buey; vino, como rey; aceite, como fray» (forma tripartita, suma el aceite como «el hermano modesto»).
- «Bebe el agua a cántaros y el vino a sorbos» (forma prosaica, misma idea).
- «Agua mucha, vino poco, pan duro y amigo loco» (pariente lejano del elenco de los cuatro excesos).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).