El amor tiene razones que la razón no entiende

El amor tiene razones que la razón no entiende

El amor tiene razones que la razón no entiende

Significado

Advierte que las reacciones movidas por el afecto o la pasión amorosa no responden a la lógica racional. Quien pretende explicar un flechazo, un capricho, una elección de pareja o un acto de entrega con argumentos de peso se encuentra siempre con que las razones del corazón son de otra naturaleza: no obedecen al cálculo, sino al impulso; no se miden con la vara de la prudencia, sino con la de la emoción.

El refrán no rechaza la razón como tal: le reconoce su competencia, pero le señala un límite. Hay territorios —el amor, la fe, la poesía— donde la razón no llega, y pretender llegar ahí con ella es una forma de hybris. Quien intente entender lógicamente por qué ama a quien ama, no llegará nunca al fondo.

Origen

Es un refrán castellano que tiene su fuente más ilustre en Blas Pascal: «Le cœur a ses raisons que la raison ne connaît point» («El corazón tiene sus razones que la razón no conoce»), escrito en sus Pensées (1670). La fórmula castellana adapta y traduce la idea pascaliana, y se incorporó al refranero común a partir del siglo XVIII. Sbarbi (1922) y Junceda (1998) la recogen ya como refrán corriente.

En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación cotidiana, pero su eco pervive en el lenguaje culto, en la predicación, en la conversación universitaria. La fórmula es una de las más citadas del refranero filosófico, y suele atribuirse erróneamente a Voltaire, a san Agustín o, más recientemente, a Paul Éluard, que la usó en su poesía. Esa cadena de atribuciones erróneas es, paradójicamente, la prueba de su vigencia cultural.

Cuándo se usa

Es un refrán de meditación filosófica, apropiado para el momento en que alguien intenta explicar racionalmente un acto de amor. Funciona muy bien en la conversación intelectual, en la predicación, en la carta personal. No es adecuado para usarlo en tono de reproche: pertenece a la comprensión, no a la censura. Usarlo bien es admitir, con quien ama, que su elección tiene razones que no necesitan justificación lógica.

Ejemplo

—¿Cómo te pudiste enamorar de un tipo así? No tiene trabajo, no tiene casa, no tiene nada. —Mira, ya me lo has dicho mil veces. El amor tiene razones que la razón no entiende, y las mías son ésas. No me pidas más.

Curiosidad lingüística

La repetición etimológica («razones / razón») es la clave del retruécano. El refrán juega con la paronimia: «razón» (facultad) y «razones» (motivos) son palabras de la misma familia, pero de distinto nivel semántico. La gracia del giro está en oponer los dos sentidos: la razón como capacidad no alcanza a entender las razones como motivos. Esa torsión semántica sólo es posible en una lengua con fuerte conciencia etimológica, y la fórmula castellana la aprovecha con una elegancia que la francesa original iguala pero no supera.

Variantes

Fuente

El amor tiene razones que la razón no entiende
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Categorías: E, Refranes de Amor · 20 de marzo de 2021

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Referencias