El amor todo lo iguala

El amor todo lo iguala

El amor todo lo iguala

Significado

Afirma que el amor tiene el poder de nivelar diferencias: de clase, de edad, de dinero, de origen, de formación. Quien ama de verdad no se para en esos distingos, o los declara irrelevantes. El refrán, leído en serio, es una declaración igualitaria: ante el sentimiento profundo, todos somos iguales.

Pero también funciona en sentido práctico: el amor, dicen los que saben, allana las dificultades, suaviza los caracteres, hace posible la convivencia entre personas que, sin ese vínculo, jamás se hubieran entendido. La pareja que se ama, dicen los abuelos, es la que aguanta los peores trances; el afecto, en ese sentido, es la argamasa que une lo que de otro modo se desharía.

Origen

Es un refrán castellano con resonancias bíblicas y clásicas. La idea de que el amor iguala atraviesa toda la tradición cristiana: «Ya no hay judío ni griego, ya no hay esclavo ni libre, ya no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3, 28). Y también la tradición estoica, donde la «simpatía universal» entre los seres humanos se funda precisamente en la capacidad de reconocer al otro como igual.

En el refranero castellano se documenta con uso «poco frecuente», lo que indica que la fórmula sobrevive más en el registro culto que en el habla coloquial. Su brevedad —tres palabras, tres acentos— le da una sonoridad que la acerca al proverbio clásico: «El amor todo lo iguala», una especie de axioma afectivo.

Cuándo se usa

Es un refrán de alabanza y consuelo, apropiado para reconocer la fuerza igualitaria del amor. Funciona muy bien en la boda, en el aniversario, en la carta personal. No es adecuado para usarlo en contextos donde la igualdad de la que se habla sea política o jurídica: ahí la fórmula sonaría vacía. Usarlo bien es admitir, con quien se ama, que el vínculo ha cruzado fronteras que parecían infranqueables.

Ejemplo

—¿Y a tu suegro cómo le va con el yerno? Porque el muchacho no tiene carrera y la familia de tu mujer es de abolengo. —Mira, el amor todo lo iguala. Mi suegro lo recibió como si fuera hijo, y ahora son uña y carne.

Curiosidad lingüística

La estructura «sujeto + verbo + complementos» es la más simple del castellano: «el amor / todo lo / iguala». Esa sintaxis desnuda, sin adornos, es lo que le da al refrán su tono de máxima: parece más un principio filosófico que un dicho popular. La palabra «todo», con su carácter absoluto, convierte al refrán en una hipérbole deliberada: si el amor iguala todo, iguala también lo que parece imposible de igualar. La fórmula se hermana, así, con otras sentencias absolutas del castellano: «La verdad adelgaza y no quiebra», «El hambre aguza el ingenio».

Variantes

Fuente

Redacción original.

El amor todo lo iguala
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Categorías: E, Refranes de Amor · 20 de marzo de 2021

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Referencias