El buen vino no ha menester pregonero

El buen vino no ha menester pregonero

El buen vino no ha menester pregonero

Significado

Afirma que el producto de calidad se vende solo, sin necesidad de que nadie lo alabe ni lo pregone. La palabra pregonero designa al voceador público que en mercados y ferias gritaba las excelencias de la mercancía; el refrán asegura que un buen vino, en cuanto se prueba, corre de boca en boca y no necesita de esos intermediarios. La lección es doble: comercial («no hay que gastar en publicidad cuando el producto habla por sí solo») y moral («el que es bueno no necesita alabarse»).

La estructura es la de un refrán de negación enfática: «no ha menester» es una negación arcaizante (hoy diríamos «no necesita») que le da al dicho un aire de sentencia proverbial. La aliteración vino / pregonero contribuye a la musicalidad.

Origen

Es un refrán castellano de origen medieval, ya presente en la obra del Marqués de Santillana (c. 1440) y recogido después por los grandes refraneros: Vallés (1549), Hernán Núñez (1555), Mal Lara (1568), Correas (1627) y Sbarbi (1922). Su uso se generalizó en el siglo XVI con la expansión del comercio del vino entre Castilla, Andalucía y la corona de Aragón, cuando los pregoneros eran una figura cotidiana en las plazas.

El refrán tiene paralelos exactos en otras tradiciones mercantiles: el latino «Bona vino non opus est gaudium» (al buen vino no le hace falta alegría forzada) y el italiano «Il buon vino non ha bisogno di frasca» (al buen vino no le hace falta la rama colgada del tonel, antiguo signo de taberna). Pertenece a una familia europea de refranes que celebran la autosuficiencia de lo bueno.

Cuándo se usa

Es un refrán comercial y moral, de doble filo. Funciona al defender a un producto, una obra, una persona, sin alharacas: «no le hace falta pregonero, es buen vino». También se usa para censurar a quien se alaba demasiado: «deja de vocear tus méritos, que el buen vino no ha menester pregonero». En contextos publicitarios modernos se le da la vuelta con ironía —«precisamente por eso, nosotros pregonamos nuestro vino»— para vender un caldo de calidad media.

Ejemplo

El dueño del bar nuevo se gastó una fortuna en un anuncio de radio. Su socio, más viejo y más ducho, le dijo: «Mira, el buen vino no ha menester pregonero. Quita esa cuña, sirve una copa gratis a tres clientes y verás cómo vuelven.»

Curiosidad lingüística

El verbo ha menester es una fórmula arcaizante que se ha conservado en el refrán precisamente por su musicalidad: cuatro sílabas (ha-menes-ter) que encajan en el octosílabo castellano mejor que el moderno necesita (cuatro también, pero sin la eñe vibrante). El refrán no se ha actualizado —se sigue diciendo ha menester y no necesita— porque la forma vieja es ya parte del refrán, su marca registrada, y modernizarlo sería desfigurarlo.

Variantes

Fuente

El buen vino no ha menester pregonero
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Categorías: E, Refranes de Alimentos · 20 de marzo de 2021

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Referencias