El burro para el indio, la mula para el mulato y el caballo para el caballero
El burro para el indio, la mula para el mulato y el caballo para el caballero
Significado
Es un refrán de jerarquía racial explícita, nacido en el México del siglo XIX, que hace corresponder tres animales con tres grupos sociales en orden ascendente: el burro para el indio, la mula para el mulato, el caballo para el caballero. La estructura de la pareja «indio/burro» es la fundamental, y las otras dos parecen derivarse de un juego de palabras internas —mulato/mula por la rima, caballero/caballo por la etimología— más que de un escalafón real de oficios.
El refrán es sumamente elocuente de la mentalidad criolla de su época: el autor anónimo se sitúa, sin ambigüedad, en el tercer peldaño —el del «caballero»— y adjudica a los otros dos escalones los animales que considera propios de su condición. En esa lógica, el burro es animal de carga rústica, apropiado para quien el autor considera rústico; la mula, híbrida, va con quien el autor considera mezclado; el caballo, brioso y caro, va con el caballero.
El refrán debe leerse hoy como documento histórico, no como regla de convivencia. La cultura mexicana lo conserva en los refraneros académicos precisamente para dejar constancia de los prejuicios raciales que circularon en el XIX y que, felizmente, fueron superándose a lo largo del siglo XX, sobre todo a partir de la Revolución de 1910.
Origen
Pérez Martínez lo sitúa en los contextos de las pugnas interétnicas del siglo XIX, en medios criollos que se autodenominaban «caballeros» para distinguirse del resto de la población. La atribución autoral es anónima, y por tanto el refrán debe entenderse como un sentir colectivo de un sector social, no como la ocurrencia de un solo autor.
Formalmente es un refrán del tipo «mal-remedio», parecido a «pan para hoy y hambre para mañana»: enuncia una distribución jerárquica que, en su contexto de enunciación, se presenta como natural y como inevitable. La realidad social del México decimonónico era exactamente ésa, y por eso el refrán pudo circular sin despertar especial escándalo.
Herón Pérez Martínez documenta una variante en el Refranero mexicano: «Caballo al caballero; para el mulato mula, y para el indio el burro» (ficha F.105), con la misma carga jerárquica. Hoy el refrán está completamente en desuso como expresión viva, y los refraneros lo conservan sólo como curiosidad histórica.
Cuándo se usa
Este refrán no se usa en la conversación actual, y conviene no recuperarlo: en el México contemporáneo sería leído como expresión racista, y la sociedad lo rechaza. Sí se cita, en cambio, en ámbitos académicos —clases de literatura, estudios sobre el racismo estructural, antologías del refranero— para documentar la mentalidad de una época.
Si alguien lo cita en voz alta, conviene aclarar su contexto y recordar que esos criterios de jerarquización social ya no tienen cabida en la cultura mexicana actual, que reconoce la dignidad de todas las personas por igual.
Ejemplo
—Profe, ¿y este refrán por qué lo guardan si es tan discriminatorio? —Porque los refraneros no son libros de autoayuda: son archivos de la lengua. Este dice textualmente lo que muchos pensaban y callaban en el XIX. Conservarlo es recordar de dónde venimos para no repetirlo.
Curiosidad lingüística
La estructura «indio/burro» se repite en otros refranes mexicanos: «Indio que sabe leer, ya no es indio», «El indio y el burro, a palos». La rima interna «mulato/mula» y «caballero/caballo» es, según Pérez Martínez, lo que sostiene la paremia y le da su musicalidad; sin esa rima, la jerarquía resultaría más explícita y menos tolerable.
Variantes
- «Caballo al caballero; para el mulato mula, y para el indio el burro» (Pérez Martínez, ficha F.105).
- «El indio y el burro, a palos» (refrán gemelo, recogido en el mismo refranero).
- «Indio que sabe leer, ya no es indio» (variante irónica sobre la escolarización).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).