El caballo bañado, a la sombra o ensillado

El caballo bañado, a la sombra o ensillado

El caballo bañado, a la sombra o ensillado

Significado

Es un refrán ranchero que, en su sentido literal, da un consejo de manejo equino muy concreto: cuando un caballo sale del baño, hay que ponerlo a la sombra mientras se seca o, en su defecto, ensillarlo para que el trabajo lo distraiga del frescor y entre en calor. Aplicado fuera del contexto ecuestre, significa que en cuanto un asunto queda «remojado» (esto es, decidido o tratado), hay que ponerlo enseguida en marcha o guardarlo a cubierto; lo peor que puede pasarle es quedarse a la intemperie, en un estado intermedio en el que se enfría, se asusta o se expone a enfriarse.

La estructura es la de una sentencia casuística con dos opciones encadenadas: «a la sombra O ensillado», separadas por la conjunción disyuntiva que indica alternativas igualmente válidas. Formalmente, está compuesto por dos hemistiquios heptasílabos con rima consonante en «-ado / -ado», lo que le da ese aire machacón y sentencioso propio del refranero del campo.

Es un refrán de uso literal más que metafórico: los charros, los vaqueros y los dueños de caballerizas lo aplican cuando bañan a un animal, y el uso figurado se da sólo de manera secundaria, en la conversación urbana.

Origen

Es un refrán mexicano del ámbito ganadero, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano como una locución culta a pesar de su tono popular. La Academia Mexicana de la Lengua lo incluye dentro del corpus de refranes de la charrería, en la categoría «Refranes de México / Refranes de Animales».

Su procedencia hay que buscarla en la cultura hípica de las haciendas mexicanas del siglo XIX, cuando la cría de caballos era actividad central en el Bajío, en Jalisco y en la región de los Altos. Los charros heredaron de los antiguos mayorales españoles el cuidado minucioso del animal de montar, y una parte importante de ese saber pasó al refranero.

Pérez Martínez lo describe como una «locución de tipo culto», lo que parece contradictorio con su tono rural; la explicación es que su construcción sintáctica es demasiado ordenada para un refrán popular: la prótasis («el caballo bañado») y la consecuencia («a la sombra o ensillado») están dispuestas con una simetría que recuerda a los refranes latinos y castellanos más pulidos, y no a los ripios rancheros de tres al cuarto.

Cuándo se usa

Es un refrán de ámbito ecuestre y de conversación entre personas que crían caballos. En el campo mexicano se sigue usando, sobre todo entre charros, jinetes y dueños de caballerizas. Fuera de ese contexto, su uso metafórico es raro y casi siempre se entiende como cultismo.

No es un refrán para sobremesas familiares ni para contextos urbanos, y menos para reuniones formales. Si alguien lo cita en la ciudad, conviene conocer su origen hípico para no usarlo como simple ornato.

Ejemplo

—¿Y por qué no lo dejaste en el corral? —Porque acababa de bañarlo y mi abuelo siempre decía: «el caballo bañado, a la sombra o ensillado». Lo até bajo el cobertizo para que secara bien antes de guardarlo.

Curiosidad lingüística

La forma disyuntiva «a la sombra o ensillado» es un recurso poco frecuente en el refranero: lo habitual es el «y» copulativo (a la sombra y ensillado) o el «ni» adversativo (ni a la sombra ni ensillado). El uso de la disyunción expresa que ambas opciones son igualmente aceptables y que la decisión depende del momento y del animal. Es, en el fondo, un mini-tratado de equitación condensado en cinco palabras.

Variantes

Fuente

El caballo bañado, a la sombra o ensillado
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Categorías: E, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

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Referencias