El caballo charro, poco crinudo y harto coludo
El caballo charro, poco crinudo y harto coludo
Significado
Es un refrán ranchero que da una regla estética para la elección del caballo de silla, preferentemente charro: se prefiere el caballo poco crinudo (con poca crin) y muy coludo (con cola larga y poblada). La abundancia de crin se asocia a rusticidad, mientras que la cola larga se considera rasgo de elegancia y de sangre.
El refrán se usa literalmente cuando un charro está eligiendo un caballo para su engalanada figura, o cuando se discute en una yunta cuál es el mejor animal. No tiene uso metafórico corriente, y por eso su valor está más en el léxico hípico que en la moral.
Formalmente, es una sentencia-receta del tipo «a tal cosa, tales condiciones», construida con dos adjetivos contrapuestos —«poco crinudo» y «harto coludo»— que riman en -udo, rasgo típico del verso popular. Esa rima interna es lo que vuelve el refrán pegadizo y lo que ayuda a fijarlo en la memoria.
Pérez Martínez recoge dos variantes registradas en su Refranero (fichas F. 90, 116 y 117): «el caballo de silla, poco crinudo y bastante coludo» y «para el caballo de silla, poca crin y mucha cola». Las tres formas coinciden en la idea central.
Origen
Es un refrán mexicano del ámbito ganadero y charro, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y archivado en la Academia Mexicana de la Lengua dentro de la categoría «Refranes de México / Refranes de Animales». Su procedencia se sitúa en las haciendas del Bajío y los Altos de Jalisco, en los siglos XVIII y XIX, cuando la charrería se estaba consolidando como práctica cultural.
La charrería mexicana, heredera de las faenas ecuestres españolas y moriscas, tenía sus propios cánones estéticos sobre el caballo: cola larga y bien puesta, crin corta o domada, movimientos elegantes, lomos cortos. Este refrán plasma uno de esos cánones en forma breve, y por eso es uno de los más citados en los manuales de charrería y en las escuelas de equitación.
Hoy pervive en pláticas de charros y de criadores, y se enseña en los libros de texto de la Federación Mexicana de Charrería, donde aparece como muestra del saber tradicional hípico nacional. Fuera de ese ámbito es prácticamente desconocido, y quien lo cita suele ser entendido como conocedor.
Cuándo se usa
Es un refrán del mundo ecuestre, no de la conversación general. Se usa entre charros, criadores, jinetes y aficionados a los caballos, sobre todo cuando se está eligiendo un ejemplar para engalanar o para competencias. En ese contexto es apreciado como muestra de criterio experto.
Fuera del ámbito hípico, su uso es raro y puede sonar pedante si no se acompaña de la explicación. Por eso conviene reservarlo a contextos donde el interlocutor entienda de qué se habla.
Ejemplo
—Ése no me gusta para charro, tiene mucha crin. —No, mi amigo. El caballo charro, poco crinudo y harto coludo. Ése es el modelo. Si tiene mucha crin, es jaca de arar.
Curiosidad lingüística
El adjetivo «coludo» es un mexicanismo de origen rural, no recogido por la RAE en su forma coloquial, y significa «de cola larga y poblada». En cambio, «crinudo» sí es término común del español, aunque también con uso casi exclusivamente rural. La pareja léxica «crinudo/coludo» es un hallazgo poético del refranero mexicano: rima, equilibrio, contraste.
Variantes
- «El caballo de silla, poco crinudo y bastante coludo» (Pérez Martínez, fichas F. 90 y 116).
- «Para el caballo de silla, poca crin y mucha cola» (Pérez Martínez, ficha F. 116).
- «Caballo de buena andanza, ni suda ni cansa» (pariente conceptual, sobre el buen caballo).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Real Academia Española. Diccionario de la lengua española (DLE).