El dinero y el amor, no admiten encubridor
El dinero y el amor, no admiten encubridor
Significado
Afirma que hay dos realidades que se niegan a permanecer ocultas: el dinero y el amor. Quien los tenga, los manifieste o los viva, no logrará disimularlos por mucho que se esfuerce, porque ambos tienen signos externos que los delatan: el lujo para el dinero, la conducta para el amor.
Es un refrán de estructura bimembre con rima consonante entre los dos hemistiquios: dinero rima con encubridor, y amor con encubridor. Esa rima refuerza la sentencia y la hace fácil de recordar.
Forma parte de una constelación de refranes del mismo campo semántico:
- «Amor, dinero y cuidado no pueden ser disimulados» (forma sinónima, con tres términos).
- «El que tiene dinero, se le nota» (forma abreviada, sólo del campo económico).
- «El amor y la tos no se pueden esconder» (pariente, de uso común en Hispanoamérica).
Herón Pérez Martínez lo describe como refrán de forma sentenciosa con valor descriptivo: enuncia una regularidad observable, no prescribe un comportamiento.
Origen
Es un refrán mexicano registrado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y editado en línea por la Academia Mexicana de la Lengua. Aunque no se precisa fecha exacta, su estructura permite situarlo en la tradición paremiológica castellana que llegó a México en el siglo XVI, y que luego se enriqueció con la experiencia novohispana.
El término «encubridor» —del latín coopertorius, «el que cubre»— tenía en el español antiguo un uso más amplio que en el actual, donde se ha especializado en el ámbito jurídico (encubrimiento de un delito). En el refrán conserva su sentido recto: el que tapa, disimula u oculta. La idea es que ciertas realidades son indisimulables por su propia naturaleza.
Es un refrán poco usado en la conversación actual, pero se conserva en refraneros y en la memoria oral de personas mayores.
Cuándo se usa
Es un refrán de observación social y tono festivo. Funciona en:
- Conversaciones sobre alguien que presume de discreción y no la logra.
- Comentarios sobre relaciones sentimentales que todos notan antes que los protagonistas.
- Sátira de quien presume de austeridad siendo rico.
No es adecuado en contextos donde se requiera discreción real, ni para animar a alguien a hacer pública una situación íntima.
Ejemplo
—Dicen que andan novios, pero nadie los ha visto juntos. —Ay, mijo, el dinero y el amor no admiten encubridor. Dales tres semanas y verás cómo se les nota.
Curiosidad lingüística
La palabra encubridor es un cultismo de larga trayectoria. En el español del siglo XVI significaba simplemente «el que encubre u oculta», sin la carga jurídica que tiene hoy. El refrán usa el término en su sentido original, lo que le da un aire arcaico que los hablantes perciben como tradicional, aunque no siempre reconozcan el vocablo.
Variantes
- «Amor, dinero y cuidado no pueden ser disimulados» (forma con tres términos, en el mismo campo).
- «El amor y la tos no se pueden esconder» (pariente, de uso común).
- «El dinero y el amor son dos cosas que no aguantan tapaderas» (forma coloquial, equivalente).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).