El que al enfrenar un caballo no le arregla el copete, o es sacristán o es alcahuete

El que al enfrenar un caballo no le arregla el copete, o es sacristán o es alcahuete

El que al enfrenar un caballo no le arregla el copete, o es sacristán o es alcahuete

Significado

Es un refrán ranchero del charrería mexicana, construido como silogismo disyuntivo: si al enfrenar un caballo (esto es, al ponerle la rienda a la cabeza) el jinete no le arregla el copete (esto es, no le compone el mechón de crin que cae sobre la frente), entonces, o es sacristán (pícaro astuto, según una de las acepciones del término en el Diccionario de Manuel Seco) o es alcahuete (persona que favorece amores ocultos). El refrán es un elogio del cuidado caballuno convertido en diagnóstico moral: sólo quien conoce bien al caballo se toma el trabajo de arreglarle el copete, y quien no lo hace, es porque tiene otras intenciones.

La estructura es la de una prótasis muy larga —«el que al enfrenar un caballo no le arregla el copete»— seguida de una apódosis disyuntiva excluyente —«o es sacristán o es alcahuete»—. Pérez Martínez destaca que la rima consonante entre el final de la prótasis («-copete») y el segundo hemistiquio («-ahuete») es lo que da al refrán su musicalidad y su aire de sentencia antigua.

En su uso real, el refrán es un halago a la dedicación del charro por su caballo, y a la vez una pulla a quien trata al animal con desidia. La imagen, además, se ha lexicalizado en el habla charra: «arreglar el copete» al caballo se usa como sinónimo de cuidar con esmero cualquier detalle.

Origen

Es un refrán mexicano del ámbito charro, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y archivado en la Academia Mexicana de la Lengua dentro de la categoría «Refranes de México / Refranes de Animales». Su procedencia se sitúa en las haciendas del Bajío y los Altos de Jalisco, en los siglos XVIII y XIX, cuando la charrería se consolidó como práctica cultural con su propio léxico y sus propios cánones.

Pérez Martínez cita el Diccionario de Manuel Seco como fuente de la acepción de «sacristán» como «persona pícara o astuta», acepción que el Diccionario de la lengua española recoge también como uso coloquial. Esa acepción es la que activa el refrán: si el jinete «no es» alguien que ama al caballo, entonces «es» un pícaro que tiene otros planes. La asimilación «sacristán = alcahuete» es una pequeña licencia del refranero, que agrupa a los dos en la categoría de sospechosos habituales del universo charro.

El refrán está en desuso como expresión cotidiana, pero pervive en los manuales de charrería y en la memoria oral de las familias rancheras. Su forma larga y trabajada lo hace uno de los refranes más barrocos del refranero mexicano, comparable, en su estilo, a «A acocote nuevo, tlachiquero viejo».

Cuándo se usa

Es un refrán del mundo charro y ecuestre, dirigido a quien trata a su caballo con desidia o con dobles intenciones. Funciona muy bien en el ámbito de la charrería, en las conversaciones entre aficionados, en las clases de equitación. Fuera de ese contexto, su uso es raro y puede sonar a cultismo.

No es un refrán para sobremesas familiares ni para contextos urbanos. Si alguien lo cita fuera del ámbito charro, conviene conocer su origen para no usarlo como simple ornato.

Ejemplo

—Mira, ese charro ni siquiera le peinó la crin al caballo. ¿Tú lo viste? —Sí, hijo. Como dice el refrán: el que al enfrenar un caballo no le arregla el copete, o es sacristán o es alcahuete. Ese no quiere a su animal, lo quiere para presumir.

Curiosidad lingüística

La prótasis del refrán («el que al enfrenar un caballo no le arregla el copete») es una de las más largas del refranero mexicano, y su rima consonante con la apódosis («-copete / -ahuete») es lo que sostiene la musicalidad del conjunto. Esa rima interna, además, no es gratuita: el copete del caballo y el oficio de alcahuete comparten, en el oído, una terminación que evoca un detalle pequeño y un oficio furtivo, y esa vecindad fónica es la que vuelve al refrán memorizable y gracioso a la vez.

Variantes

Fuente

El que al enfrenar un caballo no le arregla el copete, o es sacristán o es alcahuete
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Categorías: E, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

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Referencias