El tiempo es buen consejero, y sabe desengañar
El tiempo es buen consejero, y sabe desengañar
Significado
El paso del tiempo enseña, hace sabias a las personas y, sobre todo, desengaña: quita ilusiones, descubre verdades y demuestra quién es quién. La forma es la de un refrán sentencioso bimembre, con dos predicados aplicados al mismo sujeto (el tiempo), y rima consonante interna entre consejero y desengañar.
Paremiológicamente, el refrán condensa dos ideas en una sola sentencia: por un lado, el tiempo cura (los años dan prudencia); por el otro, el tiempo revela (los años muestran la verdadera naturaleza de las personas, las promesas y las cosas). La conjunción «y» no es aditiva sino explicativa: desengañar es la forma más alta de aconsejar.
La variante registrada por Pérez Martínez, «el tiempo es muy buen amigo, y sabe desengañar», conserva la misma estructura pero sustituye consejero por amigo, lo que da al refrán un tono más íntimo y menos institucional.
Origen
Es un refrán mexicano, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano con las claves F. 90 y F. 116. Pérez Martínez lo incluye entre los refranes que confían en el paso del tiempo como maestro, una convicción muy extendida en el refranero hispánico («Con el tiempo y un ganchillo, hasta la muerte se vence», en el decir popular).
Su uso se documenta en el Altiplano mexicano a lo largo del siglo XX, sobre todo en la consejería familiar: los abuelos recurren a él para justificar la paciencia ante un disgusto amoroso, una traición laboral o un revés económico. La fórmula tiene raíces castellanas, pero la versión mexicana —más breve, más sentenciosa— es la que se ha popularizado.
Cuándo se usa
Es un refrán moral y consuelo. Funciona:
- Ante una decepción reciente: «no te aflijas, el tiempo es buen consejero y sabe desengañar».
- Para justificar la paciencia ante un conflicto que no se puede resolver de inmediato.
- En tono de advertencia prudente: «dale tiempo, ya verás cómo la verdad sale a flote».
No es adecuado para urgir a alguien a actuar. Si lo que se necesita es decisión rápida, este refrán no aplica.
Ejemplo
—Es que le presté a mi hermano y no me pagó. —No te apures. El tiempo es buen consejero, y sabe desengañar. Ya verás cómo termina pagándote o alejándose.
Curiosidad lingüística
El refrán es uno de los pocos que personifica al tiempo y le atribuye dos facultades —aconsejar y desengañar— que en el habla común se reservan a personas con experiencia. Esa prosopopeya es lo que le da su aire sentencioso: hablar del tiempo como si fuera un viejo sabio, con barba y bastón, es colocarlo en el rango de los consejeros de cabecera del refranero (pariente del «anciano» o del «médico» en otras tradiciones).
Variantes
- «El tiempo es muy buen amigo, y sabe desengañar» (F. 90 y 116, registrada por Pérez Martínez).
- «Con el tiempo todo se sabe» (pariente conceptual, panhispánico).
- «El tiempo es el mejor médico» (pariente conceptual, de origen griego).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).