En febrero, busca la sombra el perro
En febrero, busca la sombra el perro
Significado
Es un refrán climático y de los meses del refranero castellano, y postula que en el mes de febrero —aún frío en el hemisferio norte, pero ya tibio en algunas regiones— el perro, animal de cálido pelaje, busca la sombra para resguardarse del sol, en lugar de buscar el sol como en los meses de invierno. La fórmula es, en realidad, una observación zoológica y climática muy precisa: en febrero, sobre todo en las horas centrales del día, el sol ya calienta, y el perro, que tiene abrigo natural, opta por la sombra para no acalorarse.
Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano dentro de la categoría «Refranes de los Meses», y destaca que el refrán forma parte del calendario agrícola que recoge observaciones precisas sobre el clima, los animales y las tareas del campo mes a mes. La imagen del perro buscando la sombra es una de las más plásticas del calendario: si el perro, animal friolento, huye del sol, es porque ya hace calor; si las golondrinas vuelven, es porque la primavera está cerca; si el hielo se derrite, es porque el ciclo se cierra.
La estructura es la de un enunciado observacional —«busca la sombra el perro»— con un sujeto animal y un complemento de lugar. La inversión del orden natural —el perro, que en invierno busca el sol, en febrero busca la sombra— es lo que vuelve al refrán memorable y gracioso: el perro, animal intuitivo, se anticipa al cambio de estación y nos lo anuncia con su comportamiento.
En el uso mexicano, el refrán se aplica a tres figuras:
- Al campesino que interpreta el comportamiento de los animales para anticipar el clima.
- Al observador al que se le recuerda que la naturaleza da señales.
- Al anciano al que se le oye decir, con una sonrisa: «ya viene la calor, porque el perro busca la sombra».
Origen
Es un refrán castellano de ascendencia medieval, con raíces en el calendario agrícola latino y en la literatura sapiencial europea. La fórmula «en febrero, busca la sombra el perro» aparece en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita (s. XIV) y, más tarde, en los manuales de agricultura del Renacimiento. En el refranero castellano, la forma actual se documenta en Correas (1627) y se consagra en Sbarbi (1922).
Su paralelo inglés es «In February, the dog seeks the shade», documentado en la tradición rural sajona. Su paralelo italiano es «In febbraio, il cane cerca l’ombra», de uso común. Su paralelo francés es «En février, le chien cherche l’ombre». La estructura es idéntica en las lenguas romances, lo que confirma su origen común en el calendario agrícola latino de la Edad Media.
En México se documenta en el Refranero multilingüe del CVC y en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, con la nota de uso: «en desuso en la ciudad, vigente en el campo». La frase se ha incorporado a la cultura popular, a la literatura campesina, a la canción ranchera y a la conversación familiar. En el campo mexicano, donde la observación de los animales sigue siendo una fuente de saber sobre el clima, el refrán sigue siendo un diagnóstico práctico que se pronuncia con naturalidad.
Cuándo se usa
Es un refrán climático y de los meses, dirigido a quien dude del cambio de estación. Funciona muy bien en la conversación del campo, en la sobremesa familiar, en la literatura campesina, en las canciones rancheras. Funciona también, en clave irónica, para anunciar la proximidad de la primavera observando el comportamiento del perro.
No es un refrán para usar en regiones polares donde el calor de febrero es raro, ni en presencia de personas que no tengan trato con animales. Se usa mejor como observación del campo, no como diagnóstico científico.
Ejemplo
—Vecino, ya quiere llover. —Mire, mejor dicho, ya quiere venir el calor. Hoy vi al perro echado bajo el mezquite en lugar de echado al sol. En febrero, busca la sombra el perro. La primavera ya está cerca.
Curiosidad lingüística
La estructura «en + mes + frase observacional» es uno de los moldes climáticos del refranero castellano, y aparece en decenas de refranes del calendario agrícola: «En enero, hielo en el sendero», «En marzo, la vieja al sol», «En junio, la hoz en el puño». La fórmula tiene la ventaja de vincular un mes con un fenómeno observable, y al hacerlo fija el saber meteorológico en un memorama estacional que el campesino retiene sin esfuerzo. La brevedad de cada refrán (seis u ocho palabras) es la que permite retener los doce meses del año como un memorama rimado.
Variantes
- «En febrero, el perro al sol y la vieja al rincón» (pariente conceptual, observación opuesta).
- «En febrero, un día peor que otro» (pariente conceptual, sobre la inestabilidad del mes).
- «Febrero, el mes más corto y el más largo» (pariente conceptual, observación temporal).
Fuente
- CVC (Instituto Cervantes). Refranero multilingüe.
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).