Entre pedro, juan y varios, se perdieron los caballos
Entre pedro, juan y varios, se perdieron los caballos
Significado
Cuando muchos intervienen en un asunto y nadie se hace responsable, el resultado siempre se pierde: entre tantos dedos, la herencia se disipa; entre tantos opinadores, la decisión se malogra; entre tantos sospechosos, el ladrón escapa. La forma es la de un refrán declarativo-sentencioso con enumeración ascendente (Pedro, Juan y «varios»), que termina con el daño.
El refrán usa la imagen ecuestre del rancho mexicano: los caballos, valioso patrimonio de cualquier hacienda, son un bien fácil de perder si se confía su cuidado a varios. La enumeración «entre Pedro, Juan y varios» es una gradación irónica: empiezan dos nombres concretos —propios del santoral cristiano, que es como designar a «cualquiera»— y se cierra con la palabra abierta «y varios», que abre el círculo a un número indefinido.
Paremiológicamente, el refrán denuncia la responsabilidad difusa: cuando todos son responsables, nadie lo es. La pérdida es la consecuencia lógica.
Origen
Es un refrán mexicano de origen ranchero, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano. Pérez Martínez no precisa autor ni fecha, pero lo encuadra en el refranero oral del Bajío y el norte del país durante el siglo XX.
Su estructura es típicamente mexicana: nombres comunes del santoral (Pedro, Juan) como placeholders de «cualquiera», seguidos de un cierre abstracto (y varios, y muchos) que invalida la pretensión de identificar al culpable. Esa construcción tiene paralelos en el castellano peninsular («en boca cerrada no entran moscas») y en el refranero internacional («too many cooks spoil the broth» de la tradición anglosajona, o el «demasiados abogados, perdido el juicio» de la italiana).
El refrán construye su rima asonante entre los dos hemistiquios (varios / caballos en -a-, -o-), lo que ayuda a su memorización.
Cuándo se usa
Es un refrán de denuncia y de resignación. Funciona:
- Cuando un robo o una pérdida quedan sin castigo por exceso de sospechosos: «la puertecita de la troje estaba abierta y todos pasaron; entre Pedro, Juan y varios, se perdieron los caballos».
- En política, para criticar la responsabilidad colegiada que nadie asume: «el comité decidió y la cosa salió mal; entre Pedro, Juan y varios, se perdieron los caballos».
- En la familia, cuando se reparte una herencia y se disipa por mala administración común.
No conviene usarlo para señalar a una persona concreta, porque el refrán protege precisamente a los muchos que se confunden en la masa de «varios».
Ejemplo
—¿Y quién se llevó las herramientas del galpón? —Ni idea. Estaban Pedro, Juan y tres o cuatro más por aquí. Entre Pedro, Juan y varios, se perdieron los caballos.
Curiosidad lingüística
El refrán es un caso de irónica acumulación: en lugar de nombrar al culpable, acumula inocentes. Esa operación retórica —a más nombres, menos culpable— es lo que vuelve al refrán especialmente útil en comunidades pequeñas, donde señalar de frente a alguien puede causar un problema peor que la pérdida original. La paremia sirve, así, como válvula de escape social para una sospecha que no se puede probar.
Variantes
- «Entre Juan, Pedro y el diablo, se perdió la plata» (variante más drástica, popular en zonas rurales).
- «Entre todos la mataron y ella sola se murió» (pariente conceptual, panhispánico).
- «Manos muchas, obra ninguna» (pariente conceptual, de uso general).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).