Espuelas de las mejores para el caballo mejor, pero en mejores tacones
Espuelas de las mejores para el caballo mejor, pero en mejores tacones
Significado
Las espuelas de mejor hechura se reservan para los mejores caballos, pero van montadas en los mejores tacones de las botas del jinete: la excelencia del equipo corresponde a la excelencia de quien lo porta. La forma es la de un refrán gradativo del mundo de la charrería, donde el nombre del objeto (espuelas) abre la sentencia y los tres superlativos encadenados (mejores / mejor / mejores) sostienen el ritmo.
Paremiológicamente, el refrán afirma un principio de correspondencia jerárquica: el jinete se mide por sus espuelas, y el caballo se mide por su jinete. La gradación «de las mejores / para el mejor / pero en mejores» convierte el enunciado en una pequeña pieza oratoria, con clímax en el último término, donde el jinete es nombrado implícitamente como el verdadero objeto de la excelencia.
Es, en su origen, un refrán técnico-ecuestre, pero su forma es tan musical y su lógica tan general que se ha usado fuera del ámbito charro para hablar de cualquier par de objetos que se corresponden en calidad: las plumas para el sombrero, la pluma para el papel, la corbata para la camisa.
Origen
Es un refrán mexicano nacido en el mundo de la charrería y documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano. Pérez Martínez lo presenta como un dicho de charros y avíos, sin atribuirle autor ni fecha precisa, y lo emparenta con la larga serie de refranes mexicanos que prescriben la correspondencia entre el jinete, el caballo y los aperos.
La charrería —disciplina ecuestre declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016— tenía su propio código verbal: cada elemento del atuendo tenía un nombre, una jerarquía y un refrán. Las espuelas, con sus rodajas, sus pasadores y su sonido, eran el accesorio más característico del charro y, por extensión, su firma.
Pérez Martínez lo clasifica también dentro de la categoría Refranes de Animales, por el papel que el caballo juega en él.
Cuándo se usa
Es un refrán técnico y estético. Funciona:
- En la conversación entre charros, al comentar los avíos de un jinete.
- Por extensión, para alabar a alguien cuyo atuendo o equipo está a la altura de su persona: «trajeado así y con ese coche: espuelas de las mejores para el caballo mejor, pero en mejores tacones».
- En la crítica ecuestre, para señalar la falta de correspondencia entre jinete y montura (caso en que se dice al revés, como reprensión).
No es un refrán para conversación política ni para contextos serios. Es un refrán de elogio y de halago, hecho para el día de campo, la fiesta charra o la sobremesa.
Ejemplo
—¿Viste las espuelas nuevas de don Refugio? De plata labrada, con rodajas sonoras. —Claro, espuelas de las mejores para el caballo mejor, pero en mejores tacones. Ese hombre no se pone cualquier cosa.
Curiosidad lingüística
El refrán es un caso de gradación trinitaria casi perfecta: mejores / mejor / mejores. Esa triple repetición del superlativo, que en un texto doctrinal resultaría cacofónica, en la forma paremiológica produce un efecto musical difícil de olvidar. Es uno de los ejemplos en que la retórica del elogio (la epideixis clásica) sobrevive en el habla popular mexicana con recursos mínimos.
Variantes
- «Espuelas de a deveras, para el caballo de a deveras, y montadas en tacones de a deveras» (variante más rítmica, popular en charrería).
- «A buen caballo, buenas espuelas» (pariente conceptual castellano, más breve).
- «El buen jinete se conoce por sus espuelas» (pariente conceptual genérico).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).