Formajo, pero y pan, pasto de villán
Formajo, pero y pan, pasto de villán
Significado
Recoge la dieta tradicional del villano, es decir, del habitante del villorrio, del hombre llano: queso, pera y pan eran los tres alimentos básicos del campesino castellano durante siglos, la triada frugal que se repetía en la mesa del pueblo como la del hidalgo era el capón o el asado. Formajo es un arcaísmo de queso —del latín vulgar caseus formaticus, «queso formado en el molde»— y villán lo es de villano (a veces pronunciado y escrito con pérdida de la o final, como en el viejo romance).
La estructura es la de un refrán-enumeración del tipo «A, B y C, tales o cuales», muy del gusto de la paremiología rústica. La rima interna -ajo y -an le da musicalidad y la frase queda como un pequeño catálogo de la vida aldeana.
Origen
Es un refrán castellano antiguo, probablemente del siglo XV, documentado en pliegos de cordel y en vocabularios rurales. Gonzalo Correas lo recoge a principios del XVII en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales, y aparece en los repertorios del XVIII como ejemplo del habla campesina. La forma formajo (en lugar de queso) y villán (en lugar de villano) son arcaísmos que ya en el siglo XVI sonaban rústicos: el refrán los conserva precisamente para marcar la diferencia con la dieta del noble.
El refrán documenta un hecho histórico relevante: la cocina del pueblo descansaba sobre tres productos que se almacenaban bien, que se producían casi sin coste y que se combinaban de mil formas. De ahí la frase hecha «al villano, pan y queso», con la que los señores menospreciaban la rusticidad de la dieta popular.
Cuándo se usa
Es un refrán rústico y de sabor arcaizante, en desuso desde hace tiempo. Sobrevive en refraneros, en textos literarios ambientados en la Edad Media o el Siglo de Oro, y en la conciencia de algunos hablantes mayores que lo aprendieron de sus abuelos. No es adecuado en contextos modernos: su léxico (formajo, villán) suena afectado o pedante si se usa fuera del registro histórico.
Ejemplo
El juglar recitó ante el rey: «Formajo, pero y pan, pasto de villán», y los cortesanos rieron, porque sabían que al rey le esperaban asado de cordero y frutas confitadas, y al villano le esperaba, en su mesa de madera, la vieja triada.
Curiosidad lingüística
Las palabras formajo y villán son dos arcaísmos fonéticos: el primero perdió la -s- intervocálica (de formase / formaje a formajo); el segundo perdió la -o final, igual que roín (de ruin) o cristiá (de cristiano). Esas pérdidas eran típicas del dialecto rústico castellano del XV-XVI, y los refranes las conservan como fósiles dialectales que los filólogos citan para reconstruir la fonología histórica.
Variantes
- «Queso, pera y pan, comida de villano están» (forma actualizada, sin arcaísmos).
- «Al villano, pan y queso, al hidalgo, pan y asado» (forma antitética que opone las dos dietas).
- «Formajo, pan y pera, tres bocados y a la era» (forma ampliada, de la merienda del labrador).
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).