Gallo, caballo y mujer, por la raza has de escoger

Gallo, caballo y mujer, por la raza has de escoger

Gallo, caballo y mujer, por la raza has de escoger

Significado

En las tres cosas que un ranchero mexicano considera centrales para su hombría —gallo de pelea, caballo de montar y mujer— la raza (esto es, el linaje, la casta, la prosapia) es el criterio de elección. La forma es la de un refrán enumerativo-sentencioso con tres elementos en gradación y un imperativo al cierre (has de escoger).

Pérez Martínez anota que la introducción del gallo en el trío responde a una necesidad de rima consonante con caballo, lo que es un ejemplo de cómo la métrica manda sobre la lógica. Pero la presencia del gallo no es gratuita: en el México ranchero, las peleas de gallos eran —y siguen siendo en algunas regiones— una afición de jerarquía, y un gallo de buena casta era motivo de orgullo del mismo rango que un buen caballo o una buena esposa.

El refrán forma parte de una familia léxica muy extensa en el refranero mexicano, donde la mujer y el caballo se equiparan sistemáticamente: «El caballo y la mujer, a nadie has de ofrecer», «El caballo y la mujer, donde se puedan ver», «El caballo y la mujer, de pecho y de anca se han de escoger», «Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos». Es uno de los campos semánticos más reconocibles del refranero ranchero.

Origen

Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano. Pérez Martínez no precisa fecha ni autor; el refrán pertenece al acervo oral del rancho mexicano decimonónico y se ha mantenido en uso durante el siglo XX.

Su estructura —dos hemistiquios octosílabos con rima consonante— es típica de los refranes de la charrería, donde la métrica regular facilita la memorización y el recitado. Pérez Martínez lo clasifica también como Refrán de Animales, por la presencia del gallo y del caballo en el enunciado.

El refrán refleja un mundo donde la calidad se transmitía por la sangre, no por la adquisición: en el gallo, en el caballo y en la mujer, lo que valía era el linaje. Es una forma de aristocracia ranchera que pervive en la cultura mexicana a pesar del igualitarismo formal de la Revolución.

Cuándo se usa

Es un refrán rancheril y patriarcal, muy sensible a los ojos modernos. Funciona:

Usarlo hoy fuera de contexto requiere aclarar su perspectiva de género: el refrán pertenece a una moral patriarcal que equiparaba a la mujer con el animal, y entender su mecanismo es entender una época, no aprobarla.

Ejemplo

—¿Y por qué te casaste con ésa y no con la que te presenté? —Pos mira, carnal, en esto hay que aplicarse el dicho: gallo, caballo y mujer, por la raza has de escoger. Y la tuya traía buen pedigrí.

Curiosidad lingüística

El refrán ilustra un paralelismo trinitario propio del mundo ganadero: gallo, caballo, mujer. La elección del gallo como tercer elemento no es casual: en la onomatopeya de la rima, gallo ofrece una -a- fuerte que se coordina con caballo; pero además la rima de gallo, caballo y mujer produce un encabalgamiento ascendente (un ave, un cuadrúpedo, un bípedo humano) que recorre la escala animal como un pequeño bestiario. Es un caso en que la métrica paremiológica produce, casi sin querer, una clasificación zoológica implícita.

Variantes

Fuente

Gallo, caballo y mujer, por la raza has de escoger
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Categorías: G, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

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Referencias