Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores

Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores

Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores

Significado

Advierte que las actividades aparentemente placenteras —la guerra, la caza, los amores— producen más sufrimiento que goce. La fórmula, muy rítmica, contrapone un placer inicial a una cadena de dolores: por cada lance exitoso en la cacería, cien jornadas aburridas; por cada victoria militar, mil pérdidas; por cada amor correspondido, mil desengaños.

La clave del refrán está en el «mil»: la hipérbole no es cuantitativa, sino cualitativa. Lo que se afirma es que la proporción entre placer y dolor está siempre en contra del placer. Quien se embarca en estas tres actividades, debe ir preparado para sufrir más de lo que va a gozar.

Origen

Es un refrán castellano con raíces en la literatura sapiencial antigua. La tríada (guerra, caza, amor) es típica de la moral caballeresca medieval: las tres actividades eran consideradas «nobles», pero también arriesgadas y crueles. La asociación aparece en el Libro de Alexandre, en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, y en los manuales de cortesanía del siglo XV. Correas (1627) y Sbarbi (1922) la recogen como refrán corriente.

En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero sobrevive en la cultura rural y en el habla de las personas mayores, donde la metáfora cinegética (de la caza) conserva todo su peso. La caza fue durante siglos una actividad central en la vida rural mexicana, y los refranes de ese campo léxico mantienen su vigencia entre los hablantes que aún la practican o la conocieron de cerca.

Cuándo se usa

Es un refrán de meditación amarga, apropiado para el momento en que alguien está embarcándose en una de esas tres aventuras y conviene recordarle el precio. Funciona muy bien en la conversación entre veteranos, en la sobremesa de cazadores, en el comentario de algún desastre sentimental. No es adecuado para usarlo en contextos optimistas: bodas, nacimientos, ascensos. Pertenece al registro de la prudencia, no al del entusiasmo.

Ejemplo

—¡Ya me voy a la cacería del venado con mis primos! Llevo tres meses entrenándome. —Mira, no te digo que no vayas. Pero acuérdate: guerra, caza y amores, por un placer mil dolores. Y si te toca cargar el animal tres horas por la sierra, acuérdate de tu abuelita.

Curiosidad lingüística

La estructura ternaria con paralelismo es típica de la prosa de cordel y de los cantares de gesta: tres elementos enumerados, con un mismo predicado que los abraza. Esa construcción confiere al refrán un aire de proclamación o de lema. La palabra «mil», además, no se usa aquí en sentido numeral, sino como multiplicador indefinido: «mil dolores» equivale a «dolor incontables». Esa hipérbole, que la métrica consiente, es probablemente la responsable de la pervivencia del refrán en la memoria oral.

Variantes

Fuente

Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores
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Categorías: G, Refranes de Amor · 20 de marzo de 2021

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Referencias