La casa se arruina por la cocina
La casa se arruina por la cocina
Significado
Recuerda que los gastos de alimentación son los que más pesan en la economía doméstica, y que un hogar se arruina más por los excesos o despilfarros en la cocina que por cualquier otro capítulo del presupuesto. El refrán critica dos vicios opuestos pero igualmente ruinosos: el derroche (comprar ingredientes caros más allá de lo razonable, o tirar comida que se ha dejado perder) y, en menor medida, la imprudencia (no almacenar, no aprovechar las sobras, no conservar el pan).
La forma es la de un refrán de experiencia económica, nacido en la burguesía urbana del siglo XIX y aplicado después a la clase media y al proletariado. Es uno de los refranes españoles más citado en manuales de economía doméstica, junto a «Quien no tiene más que un ojo, mira bien lo que come» y «Más vale pan duro que ninguno».
Origen
Es un refrán castellano del siglo XIX, nacido con la generalización del consumo en las ciudades. Hasta el siglo XVIII la mayoría de las familias producían su propia comida y el impacto monetario de la cocina era limitado; a partir de 1850, con el proletariado urbano y la compra diaria en el mercado, la alimentación pasó a ser el principal capítulo de gasto y empezaron a proliferar los refranes que avisaban de su peligro.
Tiene antecedentes en refranes franceses como «C’est la cuisine qui mange la maison» (es la cocina la que se come la casa) y en italianos del tipo «La rovina della casa è la cucina». Es, por tanto, un caso típico de circulación europea de paremias económicas durante la modernidad, en paralelo al auge del periodismo de economía doméstica y de los manuales de cocina para amas de casa.
Cuándo se usa
Es un refrán moral y económico, muy vivo en la cultura popular española y mexicana. Funciona en discusiones familiares sobre el presupuesto, en conversaciones entre suegros y nueras, en consejos de padres a hijos recién casados, en columnas de prensa sobre la cuesta de enero. Se aplica también —con tono irónico— a gobiernos y empresas que gastan de más en «cocinas metafóricas» (viajes, agasajos, lujosas oficinas).
Ejemplo
La nuera llegó con la factura del súper: tres mil pesos en una semana, sin contar los restaurantes. La suegra la miró por encima de las gafas y le dijo: «Hija, acuérdate del refrán: la casa se arruina por la cocina. No digo que no se coma, pero mira la lista antes de pasar por la caja.»
Curiosidad lingüística
El verbo arruinar es un cultismo del siglo XIII formado sobre el sustantivo ruina (del latín ruina, de ruere, caer). El refrán castellano lo adopta en su forma culta en lugar del más popular derrocar o echar abajo, y por eso suena a advertencia formal, casi de contable. Esa elección léxico es deliberada: el refrán no quiere sonar a queja aldeana sino a diagnóstico económico.
Variantes
- «La casa no se arruina por el comer, sino por el mal comer» (forma matizada).
- «Más se pierde en un mal mercado que en un buen año de cosecha» (pariente conceptual, sobre el despilfarro).
- «Quien come mucho y gana poco, con su pan se hace el coco» (forma festiva, con rima interna).
Fuente
Redacción original.