La fealdad en las mujeres, es el ángel de su guarda
La fealdad en las mujeres, es el ángel de su guarda
Significado
Afirma que la falta de belleza de una mujer funciona como su ángel custodio: la protege de los peligros que la hermosura atrae —tentaciones, malas compañías, hombres de mala fe, murmuraciones—. Bajo esta lógica, la fealdad sería una especie de coraza invisible que preserva la virtud y la tranquilidad.
El refrán es uno de los más explícitos del corpus mexicano en su visión de la mujer como objeto de deseo ajeno, y de la hermosura como riesgo. Pertenece a la familia de sentencias que invierten la valoración de un atributo: lo que en otro contexto sería un defecto aparece aquí como ventaja, del mismo modo que «Feo, fuerte y formal» rescata la fealdad varonil.
Su tono es sentencioso y consolatorio: se dirigía a madres de hijas que el canon de la época juzgaba poco agraciadas, para hacerles ver que esa circunstancia las libraba de males mayores.
Origen
Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y forma parte del caudal de sentencias misóginas del campo mexicano decimonónico, donde el ángel de la guarda —figura central de la devoción popular católica— se invoca para bendecir un atributo que, leído con ojos modernos, es un estereotipo opresivo.
La imagen del ángel custodio tiene larga tradición en la cultura hispánica (San Rafael, el Liber de angelis), y en México la devoción al ángel de la guarda es especialmente viva: se le reza al dormir, en los viajes, en los partos. El refrán secuestra esa ternura religiosa para adosarla a un juicio sobre la apariencia femenina.
Cuándo se usa
Es un refrán arcaico y en desuso en su sentido literal. Aparece todavía en:
- La plática ranchera, donde una abuela consuela a una madre por la falta de pretendientes de una hija: «no te apures, que la fealdad en las mujeres es el ángel de su guarda».
- El comentario irónico o autocrítico entre mujeres.
- La cita académica, cuando se quiere ilustrar el sexismo que habita en el refranero popular.
Hoy, fuera de la historia de la cultura, sólo se usa como botón de muestra de una visión superada.
Ejemplo
—Comadre, mi Chabela ya pasó de los veinticinco y nadie se le ha declarado. —No se apure, comadre: la fealdad en las mujeres es el ángel de su guarda. Mejor sola y libre, que mal acompañada.
Curiosidad lingüística
La paradoja del refrán es su estructura: si la fealdad es ángel de la guarda, entonces la hermosura es un peligro. El refrán trastoca por completo el lugar común, según el cual lo bello es premio y lo feo castigo. Esa inversión de signo es lo que lo hace memorable y, a la vez, lo que hoy lo hace insostenible.
Variantes
- «Fea y honesta, dos cosas a la vista» (refuerza la conexión entre fealdad y virtud).
- «Mujer fea, mujer segura» (forma abreviada).
- «Por fea no te quisieron, por virgen te conservaron» (pariente temático, de tono más crudo).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).