La miseria ahuyenta amigos, y el dinero los atrae
La miseria ahuyenta amigos, y el dinero los atrae
Significado
Enuncia una ley de la amistad tan amarga como verificable: las dificultades ahuyentan a los acompañantes, y la prosperidad los hace regresar. La forma es una proposición paralela y antitética —miseria ahuyenta / dinero atrae— que opone dos verbos dinámicos sobre un mismo objeto implícito (los amigos).
El refrán no culpa al necesitado, pero sí constata que el vínculo social es más sensible al dinero que al afecto. Se emparenta con la versión en verso «Dime con quién andas y te diré quién eres», aunque en lugar de señalar la calidad moral del amigo señala la inconstancia del vínculo. Funciona como una advertencia: cuando todo va bien, no se sabe quién es amigo de verdad; cuando algo va mal, se sabe.
Origen
Es un refrán mexicano del siglo XX, recogido por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano dentro del apartado de Refranes de Economía. Pérez Martínez lo liga a una constelación mexicana de sentencias que contrastan el trato social al rico y al pobre y que describen al dinero como imán social.
La observación de que la fortuna atrae y la desgracia espanta es tan antigua como la literatura sapiencial —«Los falsos amigos se conocen en la adversidad» es una máxima clásica—, pero la formulación mexicana añade el verbo «atraer» y el verbo «ahuyentar» como un par casi físico: el dinero tira, la miseria empuja. La metáfora está a medio camino entre la consejería moral y la zootecnia: trata a los amigos como si fueran bestias ariscas.
Cuándo se usa
Es un refrán de diagnóstico y se usa:
- Cuando alguien atraviesa una mala racha y nota que las visitas se espacian: «la miseria ahuyenta amigos…».
- Cuando un conocido aparece de pronto a hacer méritos después de un ascenso: «ya ves, el dinero los atrae».
- Como advertencia a quien deposita su confianza en los tiempos de abundancia.
El Refranero lo marca como «actualmente poco usado» en su forma literal, pero la idea sigue viva en la conversación cotidiana y reaparece en momentos de crisis, emigración o quiebra.
Ejemplo
—Mira, hermano: cuando vendí la cosecha me rodeaba un ciento de compadres, y ahora que perdí la tienda, no me saluda ni el perro. —No te apures, así es la vida. La miseria ahuyenta amigos, y el dinero los atrae. Los que se quedaron, ésos sí son los tuyos.
Curiosidad lingüística
La estructura es un par antitético con dos verbos complementarios —ahuyenta y atrae— y dos sujetos abstractos —la miseria y el dinero—. La rima consonante en -eros cierra el paralelismo, y la coma entre las dos cláusulas obliga a leerlas como un paréntesis moral: se trata, en realidad, de una sola observación en dos partes.
Variantes
- «En la prosperidad, amigos; en la adversidad, parientes» (proverbio clásico de raíz grecolatina).
- «El muerto y el ido, al tercer día, al olvido» (mismo tono de desilusión).
- «Dime con quién andas y te diré quién eres» (proverbio del mismo autorreconocimiento).
- «A quien tiene dinero, hasta los pedos le huelen a rosas» (mismo tema, distinto enfoque).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).