La mujer es honrada hasta las dos de la tarde
La mujer es honrada hasta las dos de la tarde
Significado
Es un refrán de albur cuya superficie inocente (una mujer es honrada hasta cierta hora) oculta un sentido crudo: la honestidad de la mujer se rendía, según el cómico popular, a la hora de la comida, cuando los varones se reunían a comer y a departir fuera de la casa, y el verbo «ser honrada» se prestaba a una lectura libidinosa. Francisco J. Santamaría lo recoge como ejemplo típico del albur mexicano, y Herón Pérez Martínez lo clasifica como un dicho exclamativo y de doble fondo.
La forma es una proposición temporal con límite horario («hasta las dos de la tarde») que llama la atención por su precisión absurda. Esa precisión es, en sí misma, la marca del albur: cuanto más detallada la cifra, más improbable el sentido literal, y por tanto más seguro el guiño vulgar. Las dos de la tarde son, en México, la hora de la comida fuerte, el momento en que las familias interrumpen el trabajo y se sientan a la mesa, y la pausa abre el espacio del chiste, el encuentro y la indiscreción.
Origen
Es un refrán mexicano del siglo XX, documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y especialmente analizado en los diccionarios del albur. La expresión es uno de los ejemplos favoritos de los lexicógrafos del habla popular —Francisco J. Santamaría y Julio Casamadrid— para ilustrar la mecánica del doble sentido mexicano, donde un enunciado perfectamente presentable oculta, en su lectura maliciosa, una proposición sexual.
La cifra «las dos de la tarde» no es casual: el horario de la comida es el momento en que la casa queda libre de la presencia de los padres y los maridos, lo que permite alusiones al descuido de la vigilancia masculina. El refrán aprovecha esa rendija horaria para construir su ironía.
Pérez Martínez advierte que en «el uso vulgar» el dicho «es usado por gente maleante, tiene un doble sentido tomado a mala parte», y recomienda no repetirlo en contextos inocentes. La advertencia es válida: se trata de uno de los refranes mexicanos donde la lectura literal es la máscara.
Cuándo se usa
Es un refrán de conversación adulta y maliciosa, y sólo debe usarse en contextos donde el albur sea bienvenido:
- En la sobremesa masculina, como remate a un chiste anterior.
- En análisis del albur y de la lexicografía del habla popular, donde se cita como caso de estudio.
- En refranes de la frontera, donde la cultura del albur está vigente.
Fuera de esos contextos, su uso es desaconsejable, por la carga despectiva hacia las mujeres y por su contenido explícito.
Ejemplo
—Oye, compadre, ¿y a qué hora quedó la cita? —A las dos de la tarde, ¿no?… La mujer es honrada hasta las dos de la tarde, ya después quién sabe.
Curiosidad lingüística
El albur mexicano se distingue del resto de la tradición hispánica por su arquitectura: no se conforma con un doble sentido aislado, sino que construye una frase completa, sintácticamente impecable, cuya única función es vehicular el sentido segundo. El refrán es un caso de manual: la sintaxis es perfecta, la semántica literal también, y sin embargo el oyente avezado lee otra cosa desde la primera palabra. Esa tensión entre decoro formal y carga obscena es el mecanismo del albur en estado puro.
Variantes
- «A la una, a las dos, a las tres, la mujer…» (estructura de cuenta regresiva, del mismo corte).
- «El hombre es valiente hasta la media noche» (refrán simétrico, con igual estructura temporal).
- «Hasta las dos de la tarde y un minuto más» (forma extendida, jocosa).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Santamaría, Francisco J. Diccionario de mexicanismos (1959).