La mujer que fue tinaja, se convierte en tapadera
La mujer que fue tinaja, se convierte en tapadera
Significado
Expresa un desprecio sostenido hacia una mujer cuya vida licenciosa se da por sentada: quien fue tinaja —recipiente grande, abierto, del que todos beben— acabará sirviendo de tapadera, es decir, de cobertura o disculpa para asuntos ajenos. El refrán no se aplica sólo al pasado de la persona, sino a un destino moral: lo que fue marca lo que será.
En la conversación mexicana actual se usa, sobre todo, con tres matices:
- Para menospreciar a una mujer cuyo comportamiento sexual se considera desacorde con el decoro esperado.
- Para advertir sobre el daño reputacional de una conducta pública: lo que una vez se hizo termina por definir a quien lo hizo.
- Como justificación burlona de que algo se hizo con desidia, con materiales de segunda: «total, para esa persona, con cualquier cosa basta» —variante que Herón Pérez Martínez recoge como «al cabo p’al santo qu’es con cualquier repique basta».
La estructura es la de un refrán exclamativo en dos hemistiquios octosílabos con rima consonante tinaja/tapadera, recurso típico del paremiado mexicano para fijar el mensaje.
Origen
Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y reeditado en línea por la Academia Mexicana de la Lengua. La metáfora es de raíz colonial: la tinaja era el cántaro grande de barro donde se almacenaba el agua, el pulque o el vino, y del que se servía toda la casa. La tapadera, en cambio, es un instrumento utilitario, sin valor propio, que se coloca encima de otra cosa. Pasar de una a otra es, en clave simbólica, pasar de la capacidad de contener al papel decorativo de cubrir.
No se conoce con precisión la fecha de aparición del refrán, pero su vocabulario (tinaja, tapadera) y su lógica moral lo sitúan con fuerza en el México novohispano y decimonónico, cuando la cocina, la pulquería y la casa grande articulaban buena parte del lenguaje figurado de la vida cotidiana.
Cuándo se usa
Es un refrán despectivo y sexista desde la mirada actual. En el uso tradicional, lo empleaban hombres para descalificar a mujeres que consideraban de conducta ligera, o para justificar el escaso esmero con que trataban ciertos asuntos. En el habla contemporánea, la mayoría de los hablantes lo reconocen pero ya no lo pronuncian en público por su carga discriminatoria; pervive más en el comentario irónico, en la cita académica y en el repertorio de la canción popular.
Ejemplo
—¿Por qué le pusiste tan mal mantel a la mesa de doña Refugio? —Pues, primo, la mujer que fue tinaja se convierte en tapadera: con cualquier cosa es más que suficiente.
Curiosidad lingüística
La metáfora de la tinaja como mujer promiscua y la tapadera como cobertura de otros asuntos pertenece a una constelación de refranes mexicanos que usan objetos de cocina para hablar de moral sexual: «La olla en que se cocina, ésa es la más bonita», «En casa del herrero, azadón de palo». En todos ellos la cocina funciona como espacio simbólico donde se decide el valor —o el descrédito— de las personas.
Variantes
- «La mujer que fue tinaja, se convierte en tapadera» (forma canónica).
- «Al cabo p’al santo qu’es, con cualquier repique basta» (variante más cruel, recogida por Herón Pérez Martínez).
- «Mujer que mucho barre, mal barre» (refrán gemelo de signo contrario, referido al descuido de quien presume de limpia).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).