La mujer y el melón, bien maduritos

La mujer y el melón, bien maduritos

La mujer y el melón, bien maduritos

Significado

Recomienda aguardar el momento justo para tratar con la mujer o con el melón: ni muy verdes —y por tanto inaccesibles, ásperos o indigestos— ni demasiado maduros —y por tanto pasados, en mal estado—. La palabra maduritos es la clave: no se pide que sean viejos, sino exactamente maduros, en su punto.

Es un refrán de dos hemistiquios con rima consonante (melón/maduritos) que aprovecha la imagen agrícola para hablar de asuntos que requieren tacto: las relaciones sentimentales, la negociación personal, la elección de pareja, la venta de una fruta. La comparación con el melón es deliberadamente concreta: el mexicano sabe por experiencia cuándo un melón está para comerse y cuándo ya se ha pasado.

En la conversación actual, se usa sobre todo en tono burlesco o de advertencia entre varones que comentan la edad o el comportamiento de una mujer, aunque también sirve para cualquier decisión que exija esperar el momento adecuado: «No te cases ahora, que ni el melón ni la mujer se han de comer verdes».

Origen

Es un refrán mexicano de origen colonial, nacido en un país donde el melón —introducido por los españoles en el siglo XVI— se cultivó con éxito en las huertas de Morelos, Michoacán y el Bajío. La comparación entre la mujer y la fruta madura tiene una larga tradición en la lírica castellana (Góngora, Quevedo) y en la paremiología peninsular; la versión mexicana adapta el material a la experiencia local del mercado y la milpa.

Herón Pérez Martínez lo recoge en su Refranero mexicano (edición en línea de la Academia Mexicana de la Lengua) como ejemplo de refrán comparativo bimembre con sabor agrícola. No se conoce con precisión la fecha de su primera documentación escrita, pero su tono y sus referentes lo ubican firmemente en la tradición oral novohispana de los siglos XVII y XVIII.

Cuándo se usa

Es un refrán machista y festivo en su uso tradicional, casi siempre en tono de broma masculina. Se emplea en mercados, en tertulias de cantina, en sobremesas familiares, y se dirige a un tercero —un hijo, un amigo— para sugerirle que espere el momento adecuado antes de tomar una decisión amorosa. En el habla contemporánea se sigue escuchando, aunque cada vez con más conciencia de su carga sexista; muchos hablantes lo citan para comentar el refrán mismo, más que para aplicarlo.

Ejemplo

El compadre le decía al muchacho que ya quería casarse: «No, mijo, ten paciencia: la mujer y el melón, bien maduritos. Déjala que se asiente, y tú también».

Curiosidad lingüística

El adjetivo maduritos —en diminutivo— suaviza el contenido del refrán. Una versión más cruda diría «bien maduros», pero el diminutivo le quita filo, lo vuelve discreto, y permite decirlo en público sin sonar grosero. Es un caso típico del uso del diminutivo en el español de México para atenuar afirmaciones que, de otro modo, resultarían demasiado directas.

Variantes

Fuente

La mujer y el melón, bien maduritos
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Categorías: L, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

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Referencias