La mujer y la guitarra, son de quien las toca
La mujer y la guitarra, son de quien las toca
Significado
Tiene, en su lectura tradicional, un sentido posesivo y celoso: así como la guitarra bien afinada sólo obedece a los dedos del guitarrista que la tañe, la mujer sólo responde a quien la corteja, la trabaja o la seduce. Es un refrán de conquista: el que la toca —en el sentido musical y en el sentido erótico— es el que la merece y, sobre todo, el que la tiene.
En el uso mexicano, Herón Pérez Martínez lo clasifica entre los refranes que comparan a la mujer con un objeto de uso exclusivo y lo pone en paralelo con la paremia castellana «dos alesnas no se pican»: dos instrumentos del mismo temple se neutralizan mutuamente, se rechazan, no se avienen. La guitarra y la mujer se parecen en que ambas son difíciles, y en que cuando una canta, lo hace sólo para el que sabe arrancarle el sonido.
En la conversación actual, la lectura dominante es la de coqueteo o reclamación cariñosa: «La mujer y la guitarra son de quien las toca: si no le contestas el WhatsApp, otro se la lleva». El uso festivo ha desplazado casi por completo al uso celoso.
Origen
Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y reeditado en línea por la Academia Mexicana de la Lengua. La guitarra, traída por los españoles en el siglo XVI, se convirtió con rapidez en el instrumento obligado del fandango, del son y de la canción ranchera, y a partir del siglo XVIII protagonizó la mayor parte de las metáforas musicales del habla popular novohispana.
La estructura lógica del refrán es la de un aequiparantia: dos términos de distinta naturaleza (mujer y guitarra) se equiparan mediante un rasgo común (responden a quien las tañe). El recurso era frecuente en la paremiología barroca castellana y se aclimató bien al habla mexicana, donde la guitarra tenía —y sigue teniendo— una presencia cotidiana en las cocinas, en las plazas y en las serenatas.
Cuándo se usa
Es un refrán vigente en el habla coloquial mexicana, sobre todo en:
- Tertulias y sobremesas, donde se cita con tono de broma galante.
- Contexto de conquista o coqueteo, para sugerir que la iniciativa decide.
- Canciones y décimas, donde funciona casi como estribillo.
Pérez Martínez lo recoge como refrán popular de uso extendido, no en desuso.
Ejemplo
En la fiesta patronal, después de un son bien tocado, el músico le dijo a la muchacha con la que bailaba: «La mujer y la guitarra son de quien las toca, niña. Y esta noche yo le estoy tocando a usted».
Curiosidad lingüística
La doble lectura del verbo tocar —musical y erótica— es lo que da al refrán su punch. En el español de México, «tocar a alguien» mantiene, junto al sentido musical, el sentido de «corresponder a alguien por sorteo o por derecho», y el sentido de «tratar un asunto con delicadeza». El refrán aprovecha las tres a la vez: la guitarra se toca con arte, la mujer se toca con tiento, y en ambos casos tocar implica un derecho de exclusión sobre lo tocado.
Variantes
- «La mujer y la guitarra, son de quien las toca» (forma canónica).
- «Guitarra que no suena, no es guitarra» (pariente conceptual, referido al instrumento y no a quien lo tañe).
- «Dos alesnas no se pican» (refrán gemelo castellano con la misma estructura de neutralización).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).