La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente

La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente

La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente

Significado

Recomienda aprovechar las cosas en su punto: la tortilla recién hecha y la mujer en caliente —entiéndase, con el ánimo cálido, recién llegada, con la energía a tope— son las que se disfrutan. Si se enfrían, ninguna de las dos tiene arreglo: la tortilla se pone dura, tiesa, imposible de morder; la mujer, en el sentido tradicional del refrán, se vuelve arisca, indiferente, inservible para el trato. La frase final, «ni el diablo les mete el diente», es una hipérbole festiva: ni el diablo, que todo lo puede, sería capaz de hincarles el diente.

El refrán es un ejemplo extremo de la paremiología machista mexicana del siglo XIX y de la primera mitad del XX, en la que la mujer queda equiparada con un objeto de uso doméstico y se le niega cualquier posibilidad de negociación una vez que se ha «enfriado» (enfadado, distanciado, vuelto arisca). Hoy se cita más como documento de una época que como consejo vigente, y la mayoría de los hablantes contemporáneos lo escuchan con incomodidad o con ironía.

En su lectura gastronómica, el refrán sigue siendo un consejo útil: la tortilla de maíz recién hecha, salida del comal, es incomparable; una vez fría, se puede reciclar (a la plancha, en chilaquiles, en enchiladas) pero nunca iguala el sabor de la primera mordida.

Origen

Es un refrán mexicano documentado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y reeditado en línea por la Academia Mexicana de la Lengua. La tortilla de maíz, base de la alimentación mexicana desde la época prehispánica, fue eje de la cultura material del campo y de la ciudad: su preparación, su conservación y su forma de comerse generaron un refranero propio que todavía pervive («Sin tortilla, no hay comida», «Tortilla caliente, amigo presente»).

La Academia lo incluye en la categoría de Refranes de México y, secundariamente, en la de Refranes de la Mujer, lo que da idea de su doble anclaje: culinario y moral. No se conoce con precisión la fecha de su primera documentación escrita, pero su tono, su léxico (mete el diente) y su lógica lo ubican con fuerza en la oralidad rural mexicana de los siglos XIX y XX, donde la cocina y la vida doméstica se cruzaban permanentemente con las metáforas del cuerpo y del deseo.

Cuándo se usa

Es un refrán en desuso en la conversación pública, por su carga sexista. Aparece, sobre todo, en:

Quien lo pronuncia hoy, en contexto serio, debería asumir la carga de género que arrastra. En contexto académico, su valor es histórico y lingüístico, no normativo.

Ejemplo

La abuela, viendo que las tortillas se habían quedado en el comal y nadie las había comido, dijo suspirando: «Ay, hijos, la tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente. ¡Y ahora a hacer chilaquiles!».

Curiosidad lingüística

La construcción «ni el diablo les mete el diente» es una hipérbole del ninguno: se invoca al diablo —la figura que, según la tradición cristiana, todo lo puede y todo lo muerde— para subrayar que ni aun él podría. Es un recurso muy del gusto del refranero mexicano, donde la presencia del diablo se usa con frecuencia para cerrar una sentencia con un remate definitivo y festivo.

Variantes

Fuente

La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente
Comparte la imagen del refrán: La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente
Categorías: L, Refranes de México · 25 de marzo de 2021

Otros Refranes de Refranes de México

Referencias