No comer por haber comido no es tiempo perdido

No comer por haber comido no es tiempo perdido

No comer por haber comido no es tiempo perdido

Significado

Es una invitación a la cordialidad gastronómica, especialmente dirigida a quien declina un segundo plato, un poste o un vaso de vino con el pretexto de “haber comido ya”. El refrán replica, con un humor discreto, que el tiempo pasado en torno a la mesa nunca es tiempo perdido: la conversación se prolonga, la amistad se estrecha, los temas fluyen, los negocios maduran, los amores se consolidan, los secretos se comparten. Sentarse a la mesa dos veces no es un desperdicio: es, en el fondo, una manera de honrar al anfitrión y de participar en el rito social que constituye la base de la convivencia humana.

En su lectura práctica, el refrán sirve para animar a los remisos, a los tímidos, a los de poco comer, a los abstemios, a los aprensivos. Frente a las excusas, el refrán opone la invitación generosa: “No te preocupes, que el tiempo que pasamos en la mesa es tiempo ganado, no perdido”. La fórmula tiene, además, un segundo plano filosófico: el tiempo humano no se mide sólo por la tarea realizada, sino por la calidad de los vínculos cultivados. Quien considera perdido el tiempo de la tertulia es, en el fondo, alguien que no entiende la dimensión convivial de la existencia.

En el mundo mediterráneo, donde la comida es el gran escenario de la vida social, el refrán es una invitación a no economizar palabras ni afectos en la mesa. Quien come solo, come a solas; quien come en compañía, aún sin hambre, multiplica su humanidad. La mesa alargada, el mantel extendido, los platos servidos con generosidad: todo eso forma parte del código cultural de la hospitalidad hispánica.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en colecciones del siglo XVI, en particular en el Vocabulario de refranes de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “No comer por haber comido no es tiempo perdido, sino ganado: que en la mesa se hace todo, o se deshace”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano chi mangia con piacere non perde tempo, el francés le temps passé à table n’est jamais perdu y el portugués quem come por gosto não perde tempo. La común ocurrencia muestra que la cultura mediterránea, con su larga tradición de tertulia, ha coincidido siempre en otorgar al tiempo de la mesa un estatuto privilegiado.

Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente poco usado en su forma exacta, aunque la invitación a no escatimar tiempo en la mesa sigue siendo una pieza central de la hospitalidad hispánica. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Alimentos, por su contenido directamente referido a la conducta en la mesa, pero también como reconocimiento de la dimensión social y convivial del comer.

Fuente

No comer por haber comido no es tiempo perdido
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Categorías: N, Refranes de Alimentos · 20 de marzo de 2021

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Referencias