Para el amor no hay edad

Para el amor no hay edad

Para el amor no hay edad

Significado

Recuerda que el amor puede llegar en cualquier momento de la vida: a los quince, a los treinta, a los sesenta, a los ochenta. La edad no es condición ni freno del sentimiento. Quien piense que a cierta altura de los años ya no se enamora, está confundiendo la vitalidad física con la capacidad afectiva: el corazón, dicen los abuelos, no envejece al mismo ritmo que el cuerpo.

El refrán tiene una dimensión adicional, más controvertida: aplicado a las parejas con gran diferencia de edad, sugiere que el vínculo es legítimo cuando nace de un afecto genuino, y que no hay que medirlo por los años. Algunos lo invocan para defender esas uniones; otros lo combaten, recordando que la asimetría etaria suele ser asimetría de poder.

Origen

Es un refrán castellano con ascendencia en la literatura amorosa de la antigüedad y, en particular, en la comedia latina. La idea de que Eros alcanza a todos los mortales, sin distinción de edad, es un lugar común desde Ovidio y los poetas helenísticos. El propio dios del amor es representado como un niño: no envejece, ni envejece a quienes hiere.

En el refranero castellano, Correas (1627) recoge formulaciones análogas, y Sbarbi (1922) lo registra. En México se documenta con uso «en desuso» en la conversación urbana, pero la idea pervive en la canción ranchera y en la literatura de telenovela, donde los amores tardíos son un tema recurrente. La cultura popular mexicana ha hecho suya la intuición de que la vejez, lejos de apagar el sentimiento, lo concentra y lo hace más hondo.

Cuándo se usa

Es un refrán de alivio y consuelo, apropiado para quien se enamora a una edad en que la sociedad ya no se lo esperaba. Funciona muy bien en la confidencia, en la conversación familiar, en la carta personal. No es adecuado para usarlo en contextos donde la diferencia de edad sea parte de un patrón de abuso o manipulación: ahí el refrán, leído sin cuidado, puede sonar cómplice de la injusticia. Usarlo bien es admitir, con quien se enamora, que la edad es un dato del cuerpo, no del corazón.

Ejemplo

—Tú sabes que doña Carmen, la de la panadería, se volvió a casar. Tiene setenta y dos años. —Mira, para el amor no hay edad. Lo importante es que sea feliz, ¿no?

Curiosidad lingüística

La construcción «para + sustantivo + no hay + sustantivo» es de las más claras del refranero castellano: «para el amor no hay edad», «para el hambre no hay pan duro», «para el amor no hay cosa imposible». La fórmula tiene una sonoridad asertórica: se presenta como un axioma que no admite réplica. La palabra «edad», en su sentido amplio (tiempo de vida, etapa de la existencia), es un concepto abstracto al que el refrán declara impotente ante el sentimiento. Esa declaración, hecha en pocas palabras, es la que da al refrán su fuerza sentenciosa.

Variantes

Fuente

Para el amor no hay edad
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Categorías: P, Refranes de Amor · 20 de marzo de 2021

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Referencias